Huelga de transportistas semi-paraliza Bolivia

La Paz - Una huelga de transportistas en demanda de la supresión de intermediarios privados para la venta de carburantes y en oposición a una pequeña alza en sus precios, paralizaba hoy la mayor parte de las actividades en Bolivia, envuelta en un clima de agitación social, según fuentes diversas.

Las medidas de fuerza tienen, como telón de fondo, la oposición de las organizaciones sociales a la exportación de gas en condiciones que consideran desventajosas para el país y la presión para aumentar los impuestos a los consorcios extranjeros que controlan los hidrocarburos.

El paro de chóferes es acatado en las principales nueve ciudades del país, afirmó el líder de la Confederación Sindical de Chóferes de Bolivia (CSCHB), Angel Villacorta.

Reportes de radio y televisión difundidos a primera hora del jueves confirman que la medida de presión paralizó en alto porcentaje las labores en las ciudades del eje central boliviano, es decir La Paz (oeste), Cochabamba (centro) y Santa Cruz (este).

Las emisoras confirman similar situación en El Alto, vecina de La Paz, Oruro y Potosí (sudoeste), Sucre (sudeste) y Trinidad (nordeste) en otras.

Una negociación de última hora propiciada por el Ejecutivo evitó el cierre de los centros de abasto popular.

Sólo el comercio y la banca establecida en el centro de La Paz funcionaban a media máquina, lo mismo que la administración pública, constató un periodista de la AFP.

Las clases en centros particulares y fiscales de enseñanza fueron suspendidas.

Grupos de chóferes emplazados en puntos sinodales del tráfico vehícular paceño vigilan el acatamiento de la medida y ostigan a quienes hacen caso omiso de ella.

El paro, que entró en vigor a media noche del miércoles, ha dejado varados en las carreteras a cientos de pasajeros impedidos de llegar a sus destinos, según empresas del transporte interdepartamental (interprovincial).

La huelga impuesta por el poderoso sindicato del transporte tiene el respaldo, además, de una organización que aglutina a más de 1,2 millones de vendedores al menudeo que prevé manifestaciones callejeras en oposición a la intención oficial de anular un régimen tributario que les exime de contribuir.

El gobierno no pudo persuadir a los vendedores informales para que revoquen su decisión, pese a comprometerse a que no revisará unilateralmente el polémico régimen simplificado que, según las autoridades, oculta a "grandes evasores" y contrabandistas.

De acuerdo con la CSCHB y la organización de vendedores al menudeo, las principales ciudades se convertirán, en el curso de la jornada, en escenario de marchas de protesta.

AFP

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