Rocha sumida en la violencia juvenil

| Los peajes callejeros, las drogas y los cuchillos son la moda. Tras el último asesinato se planean brigadas de padres

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Pesadamente. Así cayó Miguel Angel Huelmo (20) en el pavimento. Alto y fuerte, el joven peleó hasta el final con su heridor. Había mantenido unas duras palabras con otro muchacho por temas menores y rápidamente se fueron a las manos. Rodaron por encima de una moto y luego por el suelo. Muchos de los asistentes al baile vieron la pelea. La Policía presume que de allí surgió la sevillana con la cual E.P.N., de 18 años, clavó cuatro cuchilladas en el cuerpo de Huelmo.

La muerte del muchacho, a quien sus amigos le decían "El Indio" fue una larga y desesperante película de terror. Eran las 5.45 del sábado último y en el Rocha Athletic Club —el baile de la clase media rochense— aún resonaban los ecos de la cumbia villera de "Los Bandidos". Esa estética de la marginalidad ha ganado fuerza en Rocha en los últimos dos años, tal vez no por casualidad.

Rocha está sumida en una ola de violencia inusitada. Acostumbrada a una vida de puertas abiertas e inmune a las modas, la sociedad rochense se ha convertido en un pequeño Bronx.

Se ha puesto de moda entre los jóvenes los duelos a cuchillo, la exigencia de "peajes" para caminar por la vía publica, todo ello con la presencia de las drogas y el abuso de alcohol como telón de fondo.

Hace un mes dos jóvenes que caminaban a pocas cuadras del homicidio fueron perseguidos por una barra de cuchilleros adolescentes. Salvaron su vida de milagro, luego de haberse negado a dar plata para el vino. Unos meses atrás, otro joven fue apuñalado en el corazón a pocas cuadras del hospital local.

En 2003, Rocha ya había amanecido conmocionada por el asesinato de otro joven. Había sido un disparo a la salida del baile, también en pleno centro de la ciudad.

Tráfico de drogas en inmediaciones a liceos, amenazas a los docentes, el uso de sevillanas en la vía pública en la Plaza Constancio Vigil y hasta sexo en Plaza Ansina, son algunas de las cosas que se denuncian por estos días en las emisoras radiales de Rocha.

Gloria García, la madre del último joven asesinado, fue uno de los pocos oyentes que salió a hablar con nombre y apellido.

"Me arrancaron un pedazo de entraña. Por favor, que no le pase a nadie más", dijo la mujer. "Pido a los padres que me ayuden. Entre todos tenemos que parar esto".

La historia de la madre del chico asesinado, una inspectora de tránsito casada con un policía, parece haber demarcado un límite. Viendo en Argentina la verdadera revolución de la llamada "Cruzada Axel", en Rocha ya comenzaron a poner las barbas en remojo. Ya existen reuniones para crear brigadas de padres a efectos de custodiar las salidas de los lugares bailables.

La Policía de Rocha reforzó las recorridas nocturnas e instaló buzones para que las denuncias sean anónimas.

Una de las bandas que está asolando Rocha se denomina a sí misma "Los Cuchilleros" y tienen entre sus integrantes a jovencitas, según un policía que ha actuado en varias denuncias. Tienen entre 14 y 20 años, según datos policiales.

El pedido de monedas en la calle ("vo, ¿no me das una seca?", es la pregunta) también se ha transformado en una escena común en las calles de Rocha, otrora orgullosa de la pureza del lenguaje de sus residentes.

El look rapero (pantalones amplios, gorros con visera) era prácticamente desconocido en Rocha hasta hace dos años. Pero ahora se lo vincula a las barras que asuelan las plazas de la ciudad. Un policía, que pidió reserva, confesó que uno de sus hijos fue asaltado en plena Plaza Independencia, una zona céntrica de Rocha. Con un cuchillo, un grupo de "raperos" le sacó los championes y le exigió los 30 pesos que tenía en el bolsillo. Los peajes también se han vuelto sorpresivos. Ultimamente la Plaza Vigil y la zona de arroyo en Paso de la Cruz son guaridas ideales para fumar tranquilo un "marley" (cigarro de marihuana bautizado en honor al rey de reggae), mientras se ataca a los transeúntes.

Para el cura párroco Francisco Gordalina, un referente en Rocha, la violencia es una realidad atribuible a los problemas sociales que arrastra Rocha desde hace unos años, de los cuales los más emergentes son el desempleo y las drogas.

Gordalina se vio obligado a acordonar con barrotes la parroquia Nuestra Señora de los Remedios, a menos de 100 metros de la seccional 1ª de la ciudad.

El Jefe de Policía, Ruben Peraza, enfrenta la convulsión social con una fuerza menguada. Hace poco fue removido el director de Investigaciones. Y desde hace un mes, Peraza ordenó la separación de sus cargos de un oficial y tres agentes acusados de graves faltas.

El Jefe de Policía asegura que se trata de unos quince adolescentes que son los causantes de los problemas de violencia. Todos ellos están plenamente identificados y pertenecen a familias rochenses conocidas. "No podemos hacer nada", dice resignado Peraza ante la pregunta de rigor. "Si los ponemos presos, la justicia los deja libres al día siguiente. Algún día serán mayores".

Datos

Los hurtos en fincas han crecido en Rocha de un año a otro. En el primer trimestre de 2003 los hurtos crecieron 20% (de 250 casos a 300). En lo que va del año han tenido lugar cinco delitos sexuales y 31 casos de drogas.

Uno de cada diez residentes en Rocha tiene relación de dependencia con el municipio. La intendencia debe más de 3 millones de dólares en salarios a sus funcionarios.

El 44% de la población tiene sus necesidades básicas insatisfechas, cuando el promedio nacional es el 38%. La desocupación trepó al 44%, de acuerdo a una investigación reciente de la socióloga Silvia Fuentes.

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