Diego Lamas
Y sucedió lo que muchos suponían y otros tantos temían. La conquista de Bahrein fue otra fácil tarea para Ferrari y sus galácticos. Ni la arena, ni la temperatura, ni la primera curva impidieron ver esta tercera prueba de 2004, que no fue la vencida, todo lo contrario. En un circuito perfecto, integrado al Desierto, el Director de Cámaras de Fox repitió su táctica: enfocar a Ferrari en las 1as. 5 vueltas y luego dedicarse a buscar la otra carrera dentro del G. Premio. Ayer, ni eso. Bar-Honda fue el equipo a resaltar y otra vez Button tuvo su podio. Lo de McLaren-Mercedes fue otra vez papelonezco, de negro futuro. Williams-BMW tuvo a Montoya como líder hasta que su auto se fue atrás.
Todo sigue siendo perfecto y nada cambiará por mucho tiempo. Párrafo aparte para una escenografía maravillosa y desértica. Esto último porque el entorno sin público local muestra la dimensión de un diminuto y poderoso país que se da el lujo de invertir 150 palos verdes y hacer en 16 meses un autódromo para ser inaugurado por invitación. Ahora se viene Europa y San Marino, en Imola. Tierra de Vivaldi, de Da Vinci, Verdi, Vespucio y ... Ferrari. Como decíamos ayer, no hay límite para esta Obra de Arte.