El desafío de salvar las áreas naturales

THE NEW YORK TIMES

Hasta los más apasionados ecologistas reconocen que la diversidad de la vida en la Tierra no puede ser sostenida por completo a medida que la población se expande, utiliza más recursos naturales, altera el clima y lleva de un lado para otro pestes que crecen como maleza y depredadores.

La discusión se desarrolla tanto a nivel local como global: ¿Cuál puede ser el mínimo fragmento de un ecosistema para poder seguir funcionando en toda si riqueza, y por lo tanto, considerarlo preservado? A medida que la biodiversidad disminuye, ¿es válido utilizar una estrategia defensiva como guardar organismos y genes en zoológicos, en bancos de ADN o cosas parecidas, o esto simplemente justificará más destrucción del hábitat? ¿La naturaleza congelada es sustituto suficiente para la real?

Algunos grupos ecologistas han impedido o incluso atacado tales especulaciones y estrategias. Manifiestan que no existe una disminución segura del hábitat, en la medida en que el entendimiento humano de la ecología sea tan esquemático como lo es hasta ahora y que una estrategia preventiva resulta impensable.

Más aún, guardar la naturaleza en un gran congelador o en una base de datos o secuencias de genes, no puede captar el contexto. Por ejemplo, aun si un pájaro en extinción pudiera algún día ser recreado a través de sus genes, ¿trinaría con la misma fluidez que sus antepasados?

"Sin duda, la forma más eficaz de proteger la biodiversidad es a través de la protección de las áreas naturales, manifestó el Dr. Peter H. Raven, director del Jardín Botánico de Missouri. "Debemos encontrar esos organismos que están bajo el mayor riesgo y de alguna manera protegerlos muestras de cultivos de colección, jardines botánicos, zoológicos, bancos de semillas y otros medios".

ARCHIVOS. Sostuvo que lo más importante es encontrar vías para limitar la presión humana sobre los últimos lugares silvestres del mundo, mediante un crecimiento más lento de la población y el uso más eficiente de los recursos naturales. El Dr. J. Craig Venter, un pionero de la genética, coincide con Raven. Venter dejó de ocuparse de la secuencia de ADN en los humanos y otras especies para ensayar con genes en ecosistemas enteros, más recientemente en las aguas del Mar de Sargaso.

En cinco muestras de 150 litros reunidas en febrero, su equipo encontró un millón de genes diferentes. Es todo un logro si se considera que un ser humano posee 26.000. Dijo que ese es sólo un muy pequeño rasguño en la superficie.

El suyo es solo un esfuerzo entre muchos otros. Gran Bretaña cuenta con un banco de semillas en Millenium y un archivo creciente de todas las plantas del país. El zoológico de San Diego (Estados Unidos) tiene su paralelo en un zoológico congelado, un archivo de miles de muestras de ADN Y células de numerosas especies.

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