Muerte de un talento sutil y polifacético

| A lo largo de sesenta años de carrera actuó en decenas de films, escribió libros e hizo teatro y cine

GUILLERMO ZAPIOLA

Un crítico llegó a decir de él: "Nada de lo que él ha creado puede ser tan divertido como él mismo". Ese podría ser el mejor epitafio para el actor, cineasta y autor teatral y novelista británico Peter Ustinov, quien falleció el pasado domingo a los 82 años de edad en una clínica cercana a su domicilio en la localidad suiza de Bursins, cerca de Nyon, donde vivía a orillas del lago Lemán desde 1957. Ustinov, que era diabético, se enfermó al regresar de un viaje a Tailandia a comienzos de año. El pasado mes de enero recibió el Premio del Film de Baviera, una distinción honorífica que no pudo ir a recoger personalmente debido a su estado de salud.

TRAYECTORIA. Ustinov había actuado por última vez en cine el pasado año, en la película Luther (2003), una producción sobre el estadounidense sobre el reformador religioso alemán Martín Lutero.

Peter Alexander Ustinov nació en Londres el 16 de abril de 1921, de un padre periodista de origen ruso y de una madre pintora descendientes de franceses, y ciertamente disfrutó de una educación muy británica. Asistió al prestigioso Westminster School, donde sobresalió desde edad muy temprana, pero dejó los estudios a los 16 años argumentando que se aburría. Pronto entró sin embargo en el London Theatre Studio, donde se hizo famoso como actor y escritor, al punto de escribir su primera obra de teatro (House of Regrets) a los 18 años.

Durante la II Guerra Mundial, el actor pasó la mayor parte del tiempo en la Unidad de Cine del Ejército, lo que le dio tiempo para escribir más obras de teatro y aparecer en tres películas, entre ellas The Way Ahead. Después de la guerra, Ustinov se dedicó de manera más plena al cine, en múltiples tareas de productor, escritor, director o actor. Actuó en más de 70 películas, interpretando entre otros al emperador romano Nerón en Quo Vadis? (1951), labor por la que obtuvo su primera candidatura al Oscar a mejor actor de reparto. Obtuvo efectivamente la estatuilla, en esa misma categoría, por sus trabajos en Espartaco (1960) y Topkapi (1964). En los años 1970 y 1980 encarnó en varias oportunidades al detective belga Hércules Poirot, creado por por la novelista Agatha Christie. En 1990 fue nombrado Caballero de la Orden del Imperio Británico por la reina Isabel II.

Nunca dejó de lado su amor por el teatro: entre otras cosas se lo recuerda como autor de El amor de los cuatro coroneles, que fue puesta en escena por primera vez en 1951, antes incluso de que su éxito en Quo Vadis? hiciera de él un nombre popular. Su más breve trayectoria como director cinematográfico incluye la comedia Romanoff y Julieta (1961), que era una sátira amable sobre la Guerra Fría; una adaptación de la novela marinera Billy Budd de Herman Melville que circuló con el título ligeramente absurdo (que alguien consideró más comercial) de Fragata infernal (1962), y Lady L, con Sofia Loren. Entre sus novelas destacan Los perdedores (1961), Krumnagel (1971) y El viejo y mister Smith (1990). También escribió dos libros autobiográficos, Mi querido yo (1977) y Mi Rusia (1983). Hablaba con fluidez español, francés, alemán, italiano y ruso, además de tener amplios conocimientos del griego y el turco.

Palabras para una despedida

"La excepcional agudeza, inteligencia y creatividad de Sir Peter, coincidieron plenamente con su compasión, conciencia y carácter. No sólo hizo que su talento llevara alegría a millones de personas; sirvió en Unicef con dedicación y distinción durante más de tres décadas para llamar la atención sobre las necesidades de todos los niños" (Kofi Annan, secretario general de la ONU).

"Peter Ustinov era un excelente embajador para la Unicef. Cuando uno tiene el don de poder influir en el público en el cine y en el teatro, no es difícil tener la misma influencia para solucionar los problemas humanitarios" (Butros Butros Ghali, ex-secretario general de la ONU).

"Era una persona muy generosa y maravillosamente cálida. Siempre veía el costado más luminoso de las cosas, incluso aquellas que le molestaban. También estaba muy orgulloso de su herencia rusa. Siempre bromeó que, a pesar de haber nacido en Londres, fue concebido en San Petersburgo. Y era un hombre modesto. No alardeaba de sus distinciones, y nunca pedía que le trataran de Sir" (Steve Kenis, agente del actor a la cadena británica Sky News).

"Sus talentos de narrador e imitador eran notables. Y la escritura era también algo muy importante para él" (John Miller, biógrafo de Ustinov, para la misma cadena televisiva).

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