Obligados a ganar

Eduardo "Lalo" Fernández

El tiempo pasa y todo llega... El segundo acto de una obra a tres años titulada Clasificación para Alemania 2006 comienza este fin de mes y Uruguay enfrenta a Venezuela.

Venezolanos que por primera vez han dejado la cola del pelotón y nos pisan los talones un punto abajo. Uruguay tiene 7 ganados y los del Caribe 6. Hace rato que en el país del Norte el bate de béisbol tiene un firme competidor el que, de a poco, ha ido creciendo empezando por juveniles y llegando a esta explosión actual en mayores. A pesar de ello cuesta creer que no sean los celestes los vencedores teniendo en cuenta, incluso, que se juega en casa. Alentemos la esperanza que, como ha dicho el entrenador nacional, "luego de los dos partidos que vienen capaz que podemos estar cortados solos...". Que así sea.

Uruguay tiene la necesidad de ganar. No hay concesiones, no pueden caber dudas ni errores. El entrenador no puede equivocarse en la elección de los jugadores ni en el planteo a realizar. No valen excusas de falta de tiempo (por más que sea cierto), ya que la condición de local no deja margen para dialécticas ni conformismos. Además, sin por ello ser despreciativo con el rival, si no se le gana a Venezuela en Montevideo no parece lógico pensar en clasificar.

Como aquí se ha sostenido siempre si la postura del equipo no tiene un marcado equilibrio entre defensa, transporte y ataque, si solo se piensa que la pelota nos pertenece por decreto y por lo tanto podemos jugar al arco de enfrente sin pensar en el nuestro, las cosas no serán sencillas. Que el entrenador elija los jugadores adecuados, sin inventos, y haga jugar al equipo como él estime, pero que de una vez por todas termine con sus desplantes soberbios, sus contestaciones sobradoras y sus posturas de divo. No es Dios, simplemente vive y respira como cualquier mortal y hasta ahora su trayectoria se enmarca dentro de una época como futbolista en donde fue un muy buen jugador y otra, todavía muy corta, de entrenador. Si baja las revoluciones, si no mira por encima del hombro a todo lo que le rodea y si es paciente en su profesión quizás vuelva a ganar el crédito que tenía en la gente a pesar de los golpes que ya recibió. Por lo menos ha hecho algo sabio, desapareció de escena y se calló la boca. Si consigue solidificar a Uruguay, en la bolsa las acciones volverán en alza.

¡Qué tenga suerte!, que si la tiene será la de Uruguay, será la de todos incluida la nuestra. Nadie le desea mal pero decir amén a todo lo que se le ocurra no cuadra por estos lados. En estos pagos de diestros con el tintillo sería catastrófico que nos doblaran con "vinotintos". Que Uruguay gane, lo demás es puro cuento.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar