Humor y emotividad son las promesa de Un hijo genial, comedia dramática argentina protagonizada por Julián Weich que se está exhibiendo en Montevideo. La historia se centra en Tommy (Sebastián Franccini), un niño de doce años que debe enfrentar las perplejidades y los padecimientos provocados por la separación de sus padres.
Tommy vive con su madre, con quien tiene una relación afectuosa y de comprensión mutua. Su conflicto es con su padre (Weich), un hombre demasiado ocupado en su trabajo como gerente de una compañía de seguros y que descuida sus obligaciones familiares.
Las cosas se complican porque el padre es el responsable directo de los seguros con un museo de arte donde se exhibe la famosa pintura Guacamayos en la selva. El museo está ubicado frente a la casa del niño, y cierta noche cuatro ladrones roban el cuadro y dejan en su lugar una copia. Sin embargo, en el momento de la huida cometen un error: la tela se despliega en la calle, y el guacamayo propiedad del niño, una de sus mascotas (la otra es un perro), que observa las cosas por la ventana, cree reconocerse en la pintura, oye lo que hablan los ladrones... y se muestra capaz de repetirlo. Los delincuentes escapan, pero razonan que deben volver para acalla al parlanchín bicharraco.
Allí se suscitan varios inconvenientes. Gracias a sus mascotas, el chico averigua lo que está sucediendo, pero sabe también que si trasciende su padre puede perder el trabajo. Entonces tratará de resolver las cosas por sí mismo, con la ayuda de parientes y amigos. El resultado está planteado como un entretenimiento para toda la familia en el cual también actúan Diana Lamas, Gonzalo Urtizberea y otros, bajo la dirección de José Luis Massa, quien antes hiciera la versión cinematográfica de Chiquititas.