Las negociaciones por la reapertura de Funsa tuvieron ayer una vuelta de tuerca ya que los funcionarios decidieron rechazar cualquier inversión que no sea realizada con el grupo inversor nacional interesado y efectuarán acciones que impidan el remate de la planta que prevé realizar el Banco República el 7 de mayo.
Ayer una delegación de Pirelli compuesta por directivos para América Latina y técnicos se reunieron con los funcionarios y visitaron la planta.
Al mismo tiempo una asamblea de 137 trabajadores decidió oponerse a la inversión de la multinacional debido a que "supondría la eliminación de la marca Funsa y no asegura los puestos de trabajo", dijo a El País el integrante de la cooperativa de obreros, Luis Romero.
"Vamos a seguir apoyando al proyecto que se llamará Funsa Uruguaya con el grupo inversor local y estaremos alerta a lo que haga el BROU y a que cumpla el acuerdo que aprobó", sostuvo el ex dirigente del caucho.
Para Romero despierta "dudas" que Pirelli "se presente recién ahora cuando se anuncia el remate y no antes cuando estuvimos dos años trabajando para reabrir la empresa". "No nos vamos a dejar embromar luego del esfuerzo que hicimos", sentenció.
El gobierno ha dicho que da prioridad a la reapertura de la fábrica de neumáticos.