Preocupación por el clima baja el precio del ganado

| El déficit hídrico en prácticamente todo el país se ha consolidado como el principal actor del mercado de haciendas

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CONSULTORA SERAGRO

Hace apenas una semana describíamos la situación como "empate", dado que en sentido inverso a la tendencia bajista que provoca la seca, tenía una gran fuerza la expectativa que surge del inminente retorno de México a las compras de carne. En estos últimos días no llovió una gota, y las temperaturas elevadas, de corte estival, provocaron una intensa desecación de los campos, con afectación de los cursos y las reservas de agua y también de las pasturas. Esta situación generó un incremento de la oferta de ganado a frigorífico, ya que los tenedores de hacienda gorda no pueden retener por más tiempo los animales en el campo sin que empiecen a perder estado. Además, y antes que nada, hay que hacer lugar a las otras categorías, las que van a seguir en el campo, y que requieren alimento abundante y de calidad para acumular grasa, o por lo menos, mejorar todo lo posible el estado corporal antes de la llegada del invierno.

Los productores que están en las zonas más secas, o que están con dotaciones más altas, ni siquiera preguntan los precios: están obligados a vender a la cotización que se les pase (dentro de cierta razonabilidad, por supuesto). Así es que los frigoríficos están pasando cotizaciones hasta un 3% por debajo de la semana pasada, y consiguiendo abundante ganado, lo que se demuestra cuando están dando entrada para una o dos semanas para adelante, según la planta. Esta abundancia les otorga a los frigoríficos una cierta fortaleza para manejar el mercado en las próximas semanas. Si en días cercanos llueve bien, y si abre México, y los productores recuperan su ánimo (más que el pasto, que demora un poco más en volver), se van a encontrar a los compradores llenos de mercadería, sin necesidades acuciantes de tener que salir a comprar haciendas para cumplir la faena y, por lo tanto, con sobrada fuerza para negociar los precios.

En síntesis: esta baja que se está dando en el precio del ganado, y que aún puede profundizarse, no responde en absoluto a la situación de los mercados cárnicos —que siguen firmes y con perspectivas excelentes—, sino a aspectos puramente locales y coyunturales, determinados básicamente por la sequía. En este sentido, también pesa la diferente situación sanitaria de nuestro país respecto a los vecinos, que nos permite acceder a mercados de mayor precio; el ganado uruguayo vale más que el argentino y el brasileño, y la región no puede arbitrar —comprando ganado en pie—, cuando la plaza local baja.

LA REPOSICION. En lo referente a las categorías de reposición ocurre otro tanto. La necesidad de aliviar los campos fuerza una mayor extracción, con el objetivo de evitar el desmejoramiento de los animales que están carentes de agua o de pasto, o bien para hacer lugar a las categorías más susceptibles. Esa mayor oferta encuentra un comprador más reticente, porque la restricción corre hoy para todos. Así es que las últimas ventas se están realizando a precios declinantes, con mucho mayor exigencia por parte de los compradores en cuanto a la calidad y estado de los animales, y con numerosos retornos por falta de interés.

La venta por pantalla que está transcurriendo en estos días, de la que se informa aparte, denota la crisis en todos estos aspectos: menos precio, mayor exigencia, mayores retornos.

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