OLIMPIA I EFE
La Llama Olímpica que alumbrará los Juegos de Atenas 2004 ha sido encendida hoy por los rayos del sol en el estadio de la Antigua Olimpia, al sur de Grecia, en una ceremonia emotiva que, bajo el lema "Pasa la llama, une al mundo", dio la salida a un relevo verdaderamente universal, el primero que pisará los cinco continentes.
El rito, que ahora se celebra cada dos años —para los Juegos de Verano y de Invierno—, cobró hoy un significado especial por tratarse del regreso del mayor festival deportivo mundial a su cuna: al país donde nacieron los Juegos en el año 776 antes de Cristo y a la ciudad en la que se restauraron en el 1896 de nuestra era.
En el Estadio de Olimpia, una sacerdotisa, papel interpretado por la actriz griega Thalia Prokopiu, vestida de túnica blanca como sus compañeras, se dirigió al templo de la diosa Hera.
En este lugar sagrado, y tras pedir al dios Apolon de la luz que alumbrase los Juegos, la sacerdotisa procedió a encender la antorcha al hacer converger los rayos del sol sobre un espejo cóncavo.
"Pido silencio al dios del viento, que se callen los pájaros, que se calmen los mares. Dios del sol, ven y alumbra la antorcha sagrada para Atenas", rogó la sacerdotisa.
El presidente heleno, Costis Stefanópulos, el primer ministro griego, Costas Caramanlis, miembros del gabinete, autoridades y ciudadanos de toda Grecia presenciaron el solemne acto bajo un sol radiante y mantuvieron la respiración durante el segundo que tardó en encenderse la Llama.
"Aquí renacerá la luz con una chispa de Dios, partirá y correrá fuera de Olimpia llevando el gran mensaje de unidad de los pueblos y paz en el mundo", leyó un actor griego.
Será llevada a través del mundo por más de 11.000 relevistas y por 78.000 kilómetros, utilizando todos los medios de transporte, durante 78 días.
El fuego recorrerá por primera vez los cinco continentes, con dos escalas en Africa (El Cairo y Ciudad del Cabo) y una en Sudamérica (Río de Janeiro), zonas por las que nunca había pasado antes.