El Banco de Previsión Social confirmó a la Justicia que la Intendencia Municipal de Montevideo evadió el 50 por ciento de los aportes en el pago de ciertas horas extras. El mecanismo de evasión fue el ya denunciado oportunamente por organismos de control: las horas extra fueron pagadas como si fueran viáticos de los inspectores de tránsito.
El tema es relevante del momento que pesa sobre el director de Tránsito de la administración Arana, don Felipe Martín, un pedido de procesamiento por esta maniobra que se acaba de confirmar.
Voceros municipales esgrimieron como descargo del Sr. Martín, a fin de que el juez competente no lo procesara como pide el fiscal, que él no resuelve los gastos (aunque sí es el jerarca superior de los inspectores que recibieron el pago cuestionado), Claro que dichos voceros omitieron decir quién resuelve los gastos si no lo es Martín. Esos gastos tan llevados y traídos son aquellos que, es bueno recordarlo, ya en 2001 el Tribunal de Cuentas observó con fundamento y que resultaron asimismo denunciados por algunos ediles.
Este episodio se adiciona a otros que van dibujando un perfil por muchos insospechado, de la presuntamente incorruptible administración municipal frentista. Se adiciona a ciertos sueldos que se pagan y tienen montos elevadísimos, correspondiendo a determinados elegidos de dicha administración. Se adiciona a los nombramientos de jerarcas (también bien remunerados) para un teatro que permanece cerrado. Se adiciona, en fin, al caso de las concesiones del Parque Rodó. Todo un tema de presunta corrupción, hoy también en manos de la justicia y que en su momento de mayor efervescencia pública condujo a la renuncia del secretario privado del Intendente, don Mario Areán.
Las autoridades del Frente Amplio otrora expusieron la administración montevideana como un ejemplo de lo que sería, a mayor escala, su administración del gobierno nacional. Ahora resulta que es una administración con pies de barro.
El Arq. Mariano Arana hace poco criticaba a los directores de Entes que renunciaban, cumpliendo con la Constitución, para dedicarse a la actividad política. El, rodeado por una organización enferma, que se resquebraja, no quiere renunciar. Cree que a pesar de todo, podrá sacar un rédito electoral: se postula para senador.