Buscando acentuar la imagen de figura "conciliadora" que alimentó en su gestión al frente del Ministerio del Interior, el candidato colorado Guillermo Stirling estrenó la semana con una ronda de contactos con los principales postulantes de las colectividades políticas.
La intención fue irrumpir en la campaña con una señal dialogante que determine una "convivencia política inteligente" para que la ciudadanía escuche soluciones a los problemas y no meras discusiones entre los dirigentes, detalló Stirling al explicar el propósito de la ronda de conversaciones.
Ayer, el candidato del Foro Batllista y la Lista 15 se reunió con Luis Alberto Lacalle y Tabaré Vázquez, y hoy hará lo propio con Jorge Larrañaga y el postulante del Partido Independiente, Pablo Mieres.
"Queremos dar muestras de convivencia política", dijo Stirling, que el próximo jueves y sábado participará en los primeros actos públicos en calidad de candidato.
"Hay que tratar, realmente, que en las próximas etapas demos muestras a la ciudadanía de una inteligencia política y que estamos más para resolver los problemas de la gente que para discutir entre nosotros", indicó Stirling tras su primera reunión con Lacalle, durante la mañana, y que duró 20 minutos.
En rueda de prensa en la sede herrerista, Stirling no aventuró posición sobre los primeros temas que han concitado la atención de la campaña, como la propuesta de Lacalle de eliminar el impuesto a los sueldos a partir de abril de 2005. "Después lo analizamos", se limitó a decir.
Lacalle, por su parte, comentó que la conversación no podía avanzar demasiado porque la campaña no tiene muchos puntos de contacto.
"No creo que la campaña tenga mucho en común. Tiene un componente distinto en cada una de las internas. Ahora es un tema dentro de los partidos. Así que hemos fortalecido nuestra buena relación (con Stirling) y después de junio podremos hablar con más propiedad. Parece que el escribano la tiene más segura que algunos otros, pero espero poder hablar con él a partir del 28 de junio", enfatizó Lacalle, aludiendo a la candidatura del dirigente colorado por los grupos mayoritarios de su colectividad.
SIN ABRAZO. Por la noche, la reunión con Vázquez fue más breve aún: apenas 15 minutos. El abrazo que el pasado viernes se dieron ambos candidatos delante de las cámaras en la primera fila del Paraninfo de la Universidad en oportunidad del homenaje a Líber Seregni, no se repitió. El visitante a la sede del Frente Amplio, después de la reunión, bajó solo y enfrentó a los medios de comunicación para dar el mismo mensaje y agregar algunos elementos.
"Creo que el país tiene problemas; la gente ha sufrido las consecuencias de un período de crisis y evidentemente debe esperar respuestas del sistema político. Más allá de los resultados electorales, todos los partidos políticos debemos impulsar políticas de Estado respecto a ciertas áreas fundamentales: políticas sociales, seguridad y fuentes de trabajo que son los problemas que hoy preocupan a la gente. Fortalecemos la imagen política, fortalecemos el sistema, pero principalmente a la democracia", consignó.
Sobre la postura de Vázquez, Stirling consideró que hubo "coincidencias" en el enfoque.
"Es un enfoque sensato, lógico y razonable. Hay que dar respuesta —insistió— a quienes sufren las consecuencias de un hijo que emigró buscando trabajo" y a quienes están imposibilitados de atravesar "una vida digna".
"Recordaba el discurso de Seregni: la sociedad entera debe impulsar todos estos cambios. Aventar los miedos al futuro, a la desocupación y a los cambios. Y dentro de la sociedad, estamos los partidos políticos".
Vázquez abandonó la sede frentista pocos minutos después y no dio declaraciones.
"Muy bien", dijo, apenas, cuando fue interrogado sobre una evaluación de la cita.
Caballo de batalla
"Uno de los temas concretos que transmití a Vázquez fue la necesidad de establecer una clara política de Estado con respecto al futuro de la seguridad" pública, sostuvo Stirling.
"El instituto policial debe tener un tratamiento muy especial en el próximo gobierno, para contemplar la carrera profesional, los niveles de ingresos, dónde viven, y para que esas horas extras que hace cada policía para procurar una entrada digna no se convierta en un vía crucis como lo es trabajar 16 horas por día", agregó.
"El país debe tener un cuerpo policial que garantice plenamente la seguridad a todos los ciudadanos. Un país con seguridad tiene renta desde todo punto de vista: inversiones, turismo y derechos humanos de la gente, que hoy sufre las consecuencias de la delincuencia", concluyó.