Murió una bailarina de excepción

PARIS

La francesa Ludmila Tcherina, la más joven estrella de la historia de la danza, falleció el domingo en París a los 79 años de edad. Fue una artista polifacética que se codeó con todas las musas con el mismo talento, siendo, además de bailarina y coreógrafa, actriz, pintora, escultora y novelista.

Monika Tchemerzine —su verdadero nombre— nació en París el 10 de octubre de 1924, de padre ruso, un príncipe y matemático exiliado en Francia, y de madre francesa. Empezó a estudiar danza muy niña y a los 10 años actuó por primera vez en un escenario.

Cinco años más tarde, en 1939, accedió ya a la categoría de bailarina estrella y de coreógrafa del Ballet de Montecarlo, interpretando los más grandes roles del repertorio clásico y, por primera vez, los roles principales de los Ballets Rusos de Diaghilev. En Montecarlo conoció al que sería su compañero, tanto en los escenarios como en la vida: Edmond Audran.

El séptimo arte reclamó rápidamente. Trabajó en varias películas, entre las cuales Las zapatillas rojas y Los cuentos de Hoffmann, por la que obtuvo en 1950 el Oscar a la mejor intérprete femenina extranjera.

Pero esas incursiones en el cine no le hicieron olvidar la danza. Estrella del Ballet de París con Roland Petit, en el Metropolitan Opera de Nueva York y en la Scala de Milán, con una Giselle (1954) dirigida por Toscanini.

Fue la primera bailarina occidental que actuó en el Bolchoi de Moscú y en el Kirov de Leningrado. AFP

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