Dinero para brillantes

| Mientras la cultura del invento parece ajena a los uruguayos, varios programas invierten en jóvenes inventores.

LUCIA BALDOMIR

Cuando en Uruguay uno dice que es inventor mucha gente lo mira como diciendo ‘¿vos sos de esos bichos raros?’", comenta Eduardo Sábat, presidente de la Asociación de Inventores del Uruguay (AIU), institución que fue creada en 1993 y cuenta con 60 inscriptos.

Sábat es químico y según advierte tiene "un cerebro muy práctico, muy ubicado en las leyes de la física y con bastante experiencia en el desarrollo"; sin embargo, esto no alcanza para potenciar la inventiva en Uruguay.

"Si bien el uruguayo es muy listo por necesidad, hay mucha gente que se desanima a trabajar en su condición inventiva. También existe ignorancia porque no saben nada del tema de los inventos, de las patentes, entonces se encuentran perdidos y usan mucho de su talento en la parte administrativa o cognoscitiva", dice. Y agrega: "No hay una cultura del invento. Yo pienso que todo lo relativo a las invenciones se debería enseñar desde la tierna edad y a todos los niveles de academia".

EDUCACION. En Uruguay no sólo se producen inventos sino que se desarrollan programas de educación en ciencia y tecnología para fomentar la creación científica.

Desde hace 20 años, el Ministerio de Educación y Cultura lleva adelante el Programa Nacional de Ciencia y Tecnología Juvenil con el objetivo de "abrir las mentes de los chicos y de los docentes que los acompañan para que sean capaces de discernir y hábiles a la hora de buscar soluciones a problemas", según dice Marta May, coordinadora administrativa del programa.

Esta tarea es llevada adelante a través de los "Clubes de ciencias", abiertos a todas las escuelas y liceos (tanto públicos como privados) del país. La actividad, que es de carácter extra curricular, en el 2001 reunió en todo el territorio nacional a 645 clubes. Pero al día de hoy la cifra ha disminuido debido a los recortes que se tuvieron que realizar a raíz de la crisis económica, lo que imposibilitó en algunos departamentos la concreción de eventos, congresos y ferias.

Ya a nivel terciario los veinteañeros estudiantes de UTU Javier Maturro, inventor de una bicicleta motorizada, y Rodolfo Cardozo, creador de un clasificador de envases por altura, quienes se presentaron en la exposición "Eureka" realizada en el Parlamento en el 2002, son un ejemplo de esto.

DINERO. Uno de los mayores problemas que se presenta para el desarrollo de inventos es el aspecto económico, a pesar de la existencia de recursos del Estado destinados a ésta área.

Como parte de los fondos presupuestales se encuentra el Fondo Clemente Estable, creado en 1995 con el propósito de financiar proyectos científicos y tecnológicos (desde el año pasado extendido a otras áreas del conocimiento). Entre las financiaciones que se realizan año a año, a fin de 2003 se dio a conocer la lista de jóvenes investigadores, menores de 35 años y con un doctorado, que fueron seleccionados dentro de un llamado que se realizó por $ 250.000 por proyecto. En total fueron elegidos 17 trabajos que sumaron $ 4.110.440.

Por otra parte, entre diciembre de 2003 y enero de este año el Programa de Desarrollo Tecnológico del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), asignó fondos por U$S 800.000 al desarrollo científico en áreas de energía, transporte y logística y tecnologías de la información y otros por un valor de U$S 500.000 a recursos naturales. Dicho apoyo forma parte de uno de los tres subprogramas, junto al de apoyo a empresas y fortalecimiento institucional, que desarrolla el BID.

Según expresó la coordinadora general del programa, la Cra. Miriam Aldabalde, el objetivo es apoyar la competitividad de las pequeñas y medianas empresas a través de la innovación así como el desarrollo científico nacional. "Uruguay es una economía pequeña con recursos humanos que aún son una ventaja comparativa respecto al mundo, por lo que considero que el país puede salir adelante a través de la innovación y la mejora de la calidad. Un desarrollo sustentable se basa en un avance científico tecnológico y esa es la única forma de acortar la brecha con los países que están modernizados".

El dinero obtenido a través de las financiaciones, entre otras cosas, sirve para la creación de prototipos, considerados fundamentales por Sábat. "Uno tiene una idea y cree que ya está el invento, pero no. Esto es una gran mentira. Una idea no es un invento sino una simple idea".

De todas formas, la realización de un prototipo no garantiza el posterior rédito económico del invento. Según explica Sábat, "es bastante desalentador, porque en el mundo entero las patentes que tienen éxito económico son el 2% de las presentadas. El 98% restante probablemente esté lleno de incultura".

Según advierte el presidente de la AIU no es algo común que los inventores nacionales patenten sus obras, entre otros motivos, por el factor económico.

"Para tener una patente mundial hay que hacerla país por país. En Uruguay puede salir $ 2.000 aunque si se saca a través de una oficina de patentes puede costar $ 8.000. A su vez, una patente en Estados Unidos puede valer 25 mil dólares. Hoy existen alrededor de 70 millones de patentes en el mundo y la mitad están en Estados Unidos. Además hay que pagar anualidades para la vigencia de esa patente, lo que hace que la mayoría desista de patentar sus inventos".

Genios Uruguayos

EDUARDO SABAT. Hace 25 años creó la Dinarra, un instrumento con base en la guitarra clásica que presenta una nueva gama musical denominada "gama dinámica". Por este invento, en el 2000 obtuvo el premio a la Genialidad en el marco de un simposio de inventores organizado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). Fue el primero en traer un galardón de esa naturaleza a Uruguay y hasta ese momento el único en haberlo recibido en toda América.

ING. RAFAEL GUARGA. El rector de la Universidad de la República es destacado entre sus compañeros por haber inventado el ventilador contra heladas en el área de los cítricos hace más de diez años.

MARIO SAN GIOVANNI. Creó un dispositivo de seguridad para extracción de sangre que utiliza tubos estándar sin tratamiento al vacío. Por este invento, en marzo de 2003 fue galardonado en un evento de la OMPI en Suiza con dos medallas de oro y un premio estímulo de dos mil dólares.

DR. ANGEL GRILLO. Es el creador del "Vitalkrill", un procedimiento para la preparación y conservación de un suplemento alimenticio con alta concentración de Omega 3.

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