MADRID | AFP
Ambos aspiran por primera vez a dirigir España, pero Mariano Rajoy, el conservador, favorito en los comicios generales del 14 de marzo, se vende como continuador de ocho años de gobiernos de derecha, mientras que el socialista José Luis Rodríguez Zapatero quiere imponer una nueva marca en la escena política.
Los estrategas de campaña de José Luis Rodríguez Zapatero lanzaron el 27 de febrero, inicio oficial de campaña, el logotipo "ZP" ("Zapatero Presidente") en afiches que proclaman: "Merecemos una España mejor".
Una apuesta que especialistas en marketing político consideran arriesgada pues se trata de "transformar un candidato en una marca" y añaden: "asimilarlo a un producto de consumo no es el camino más adecuado hacia los electores de la izquierda histórica".
Otros ven en el recurso a un lenguaje publicitario de la "generación SMS", una actualización necesaria de la imagen corporativa del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). "Obviamente, ZP es una simplificación, pero hecha sobre la base de la comunicación política", estima uno de los expertos, según el cual el nombre "José Luis Rodríguez Zapatero, como marca, no es viable".
LENGUAJE. Enmarcado bastante ajustado en los afiches, que no muestran ni su corbata ni la parte superior de su cabeza, el aspirante socialista de 43 años a la presidencia del gobierno, en cuyos carteles se destacan sus ojos azules y una sonrisa amable, maneja el lenguaje de la honradez y de la ética.
Y si es necesario, recuerda los diez mandamientos a sus adversarios del Partido Popular (PP, derecha, en el poder desde 1996): "No matarás" (en referencia al apoyo del Gobierno a la guerra en Irak) y "No mentirás" (en alusión a la catástrofe ecológica del petrolero "Prestige").
Los asesores de Rodríguez Zapatero no pudieron convencer a su mujer, la muy fotogénica profesora de música y soprano Sonsoles Espinosa, para que dejara explotar más su imagen para las necesidades de la propaganda electoral.
Pero fue su esposa quien eligió la vestimenta que su marido llevó en el primer mitin oficial de la campaña socialista, una ropa de un anticonformismo notorio: camisa negra y corbata oscura con lunares pequeñitos.
"Parecía salido de una película negra, la oveja negra de la familia Corleone", dijo irónicamente su rival conservador, Mariano Rajoy, cuyos "excesos" de vestuario nunca fueron más allá de un pullover color pastel o una camisa a cuadros, cuando se reunió con los jóvenes.
En un registro completamente diferente, el accesorio elegido por Rajoy para el primer mitin del PP fue nada menos que Manuel Fraga, presidente de la Xunta de Galicia, cacique del PP y último ministro de Franco aún en actividad.
Su equipo de campaña asegura que no hay que tener dobles pensamientos ni malicia, pues simplemente Rajoy es oriundo de Galicia y era lógico que su primer acto de campaña fuera allí.
LEMA. Para marcar la continuidad en el inconsciente colectivo, el PP, en el poder desde 1996, recicló para su actual campaña un lema de las elecciones generales del 2000 que le dieron mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados. "Vamos a más", que ahora es "Juntos, vamos a más".
"Ese slogan demostró su eficacia", explicó un experto en marketing, indicando que "se le agregó la palabra juntos, pues uno de los puntos débiles de la legislatura saliente fue la imagen de falta de diálogo, de ruptura con la sociedad".
Y es allí donde reside la característica que diferencia a Rajoy de José María Aznar. En lo que va de campaña, este hombre de 48 años, aspecto tranquilo y barba gris, nunca trató a sus adversarios de asesinos ni de borrachos, dejando que de ello se ocuparan sus lugartenientes.
Aznar y su legado con relación a América Latina
MADRID
Recomponer las relaciones con gran parte de los gobiernos latinoamericanos y sus dirigentes será una de las tareas principales del sucesor de José María Aznar al frente del gobierno español.
Desde Venezuela hasta Argentina y sin hablar de Cuba, las relaciones políticas de los últimos años fueron tensas.
Colombia y Brasil, pese a las diferencias ideológicas entre el presidente Lula da Silva y Aznar, son unas de las pocas excepciones, junto con los países centroamericanos y República Dominicana, cuya buena relación cristalizó en el envío de tropas a Irak.
La España de Aznar y el Brasil de Lula, a quien el empresariado español aplaudió de pie en su primera visita de Estado en julio pasado, sellaron en Brasilia una "alianza estratégica".
El mayor distanciamiento ha sido con Cuba. Prácticamente no existen relaciones y, a menudo, tanto Aznar como Fidel Castro, se lanzan duros epítetos.
El más reciente: Castro calificó de "personaje repugnante" a Aznar, que días antes había afirmado en Washington que Cuba es una anomalía histórica.
Las relaciones con Venezuela son otro ejemplo de discordia. En el último año, la embajada española en Caracas fue blanco de amenazas, que en febrero de 2003 se tradujeron directamente en el estallido de un explosivo.
El gobierno de Hugo Chávez no se olvida del apoyo que en abril de 2002 brindó España al líder de un efímero golpe contra el presidente. Las relaciones con Argentina atravesaron diversas etapas. La llegada al poder de Néstor Kirchner supuso momentos ríspidos.
El último, luego de que Aznar aconsejara a Argentina de cara al Fondo Monetario Internacional (FMI), diciendo que "si nadie paga sus deudas, el mundo sería un caos". AFP
Los otros partidos
IU. Izquierda Unida. Coalición de izquierda formada en 1986 en torno al Partido Comunista Español (PCE). Con su nuevo coordinador general, en el cargo desde el año 2000, Gaspar Llamazares, espera recuperar electores capitalizando el descontento por la guerra de Irak.
PNV. Partido Nacionalista Vasco. Nacionalistas moderados en el poder en el País Vasco desde 1980, y con un nuevo secretario general, Jon Josu Imaz. El PNV podría recibir votos del electorado independentista que ya no puede votar a Batasuna, ilegalizada en marzo de 2003 por ser brazo político de ETA.
CIU. Convergencia y Unión. Los nacionalistas catalanes democristianos deberían perder terreno en beneficio de la izquierda republica e independentista catalana de ERC, que dio un salto importante en las elecciones regionales catalanas de noviembre de 2003, permitiéndole formar gobierno con el Partido de los Socialistas Catalanes (PSC).
ERC. Esquerra Republicana de Catalunya. La izquierda republicana catalana independentista. Según las encuestas, ERC no se resentirá por el error político de su líder, Josep Lluis Carod Rovira, cuya reunión a principios de enero con dirigentes de ETA provocó un terremoto en la política española.