Las amenazas de una mujer muy peligrosa

| La historia une la realidad con los sueños, fantasías y perversiones del protagonista

A un productor de videos no parece pesarle la viudez. Pero a siete años del fallecimiento de su esposa, el hijo le sugiere que forme una nueva pareja. El cuestionamiento, punto de arranque de la película Oodishon que hoy se estrena en Cinemateca 18, dispara la búsqueda que desde el inicio adquiere un perfil un tanto infrecuente: un amigo suyo, que también vive en el medio audiovisual, le sugiere que convoque a un casting para una supuesta película, lo cual le ampliará la oferta. El problema para el hombre comienza precisamente cuando elige a su posible compañera y ésta lo desmaya con droga, haciéndolo entrar en un mundo donde recuerdos, sueños y realidades se mezclan.

Hace tres años que esta película del japonés Takashi Miike se exhibió en el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires donde sacudió a críticos y público, reiterando un ritual que se desarrolló en cada uno de los países en que el film se exhibió. No faltan tobillos amputados, lengua y dedos cortados, abusos físicos y otros actos de sometimiento. Algún extremo de crueldad estilística ha hecho parte de su fama, pero el interés cinematográfico no se agota en ese punto. Alguien ha observado que se trata, en cierta forma, de una actualización del tema básico de Vértigo de Alfred Hitchcock: la exploración de una obsesión y un complejo de culpa que se canalizan a través de imágenes inquietantes en las que a menudo se borronean las fronteras entre realidad y sueño o pesadilla.

Durante el casting, el protagonista queda impresionado por el parecido entre una de las aspirantes y su esposa muerta. Allí se desencadenan algunos de los sobresaltos del personaje, que tienen menos que ver con los padecimientos físicos a los que se ve o se sueña sometido que con la tortura mental derivada de su pérdida de referencias, su incapacidad para diferenciar fantasías, deseos, expectativas y el mundo "normal". Cuando la enigmática mujer acepte casarse con él, se sentirá aterrorizado, no tanto porque la crea capaz de cometer realmente las torturas imaginadas, sino porque duda de su propia capacidad de construir en torno a ella la imagen deseada.

De ahí que se señalara el paralelo con el Scottie Ferguson (James Stewart) de Vértigo, transformado en investigador del Misterio de la Mujer pero fracasando en su intento. La secuencia onírica que divide al film en dos sintetiza los significados: las razones del comportamiento enigmático de la mujer, los fantasmas de la culpa del hombre que pretende dominar al sexo femenino, fantasías ocultas que incluyen sadismo, incesto y varias perversiones. Este choque pulveriza la estructura que sostiene la primera parte del relato como consecuencia de la caída de los valores que hasta entonces parecieron sostener la intimidad del protagonista.

Esta película obtuvo varios premios, entre ellos, el de la crítica en el Festival de Rotterdam 2000, y aunque supuso la fama del director en Occidente, es necesario advertir que el realizador tiene una impresionante productividad. Takeshi Miike alterna sus trabajos para cine con muchos seriados de televisión. Oodishon (estrenada en varios países con el título "Audición") no sólo se llevó palmas, también juicios adversos se hicieron sentir, aunque —aún en esos cuestionamientos— se le reconoce capacidad para narrar sin que la mezcla de niveles derive en sensaciones confusas para el espectador.

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