Ante el centenario de un gran maestro

| El sindicato de los actores denominó "Atahualpa del Cioppo" a toda la temporada teatral 2004

Mañana 23 de febrero se celebra el centenario del nacimiento de Atahualpa del Cioppo, el gran maestro del teatro uruguayo. En honor a su memoria se celebrarán múltiples homenajes a lo largo de todo el año y lo ancho de tres continentes.

A nivel nacional se destacan los siguientes conmemoraciones. Con motivo de este aniversario, la Sociedad Uruguaya de Actores resolvió que toda la temporada teatral 2004, tanto del teatro independiente como de la Comedia Nacional, lleve el nombre de Atahualpa del Cioppo. En junio se realizará el taller "Siete jóvenes noches para un director muy joven: Atahualpa del Cioppo". Los directores Mariana Percovich, María Dodera, Luis Vidal, Ruben Coleto, Alberto Rivero, Roberto Suárez e Ivan Solarich impartirán clases magistrales para los estudiantes de todas las escuelas de teatro uruguayas. Dentro del marco de este taller también se proyectará el video Atahualpa, pájaro de la dicha, dirigido por Alejandro Bazzano, donde se ve al venerable actor y director charlar con sus amigos de la infancia, dirigir diversas obras y reflexionar, con su proverbial agudeza, sobre el arte en general y el teatro en particular.

En el mes de agosto, y en el marco de estos festejos, llegará el elenco español La Zaranda, que vendrá a Montevideo para ofrecer un espectáculo y a recordar a Del Cioppo. En setiembre está prevista la presentación de la obra La negra Jesusa, única pieza que se conserva de Del Cioppo, escrita en 1946, que será puesta en escena por el elenco Trenes & Lunas, en versión del director Alberto Coco Rivero. Este año también será editado, por el Departamento de Cultura de la IMM, un disco en el que compositores como Washington Carrasco y Cristina Fernández, Daniel Viglietti y Larbanois-Carrero musicalizan poemas del libro Rumor, con el que Del Cioppo ganó en 1931 el primer premio del entonces Ministerio de Instrucción Pública.

Pero los recordatorios no se limitan a Uruguay. En España, donde el uruguayo es una figura de gran reconocimiento, se editará un libro dedicado a la vida y a la obra del artista que contendrá, además de fotos y documentos, textos del investigador uruguayo Fabio Guerra y testimonios de personalidades como el famoso Eugenio Barba, Eduardo Galeano o el ex ministro de Cultura de Francia Jack Lang. El lanzamiento de este libro se realizará en el marco del Festival de Cádiz (la edición está financiada por el Patronato del Festival) y llegará a Uruguay a fines de año, cuando será presentado en el Centro Cultural de España. Cabe destacar la importancia de este libro ya que Atahualpa del Cioppo, acérrimo defensor de la tradición oral, fue reticente a escribir memorias y reflexiones.

También se realizará una amplio programas de actividades que lleva el nombre de "100 festejos, en 100 ciudades", todos los cuales estarán consagrados a esta enorme figura del teatro uruguayo y se realizarán en Europa, Estados Unidos y las tres Américas. En ese marco cabe señalar que los canales 35 y 57 de Nueva York, de la cadena Time Warner, emitirán el video Atahualpa, pájaro de la dicha. El 35 lo dará el jueves 26 a las 9,30 pm. y el 57 hará lo propio el viernes 27 a 3.00 pm

FUNDACION. Todas las actividades que se inscriben en el centenario del nacimiento del maestro son organizadas por la Fundación Atahualpa del Cioppo, que fue creada el 1 de octubre del 2001 (fecha de la muerte de Del Cioppo). Esta institución está integrada por la viuda Yolanda González de Del Cioppo, Juver Salcedo, Milton Schinca, Dumas Lerena e Ivan Solarich. Este último explicó que la creación de la Fundación fue en buena medida alentada desde España. "El festival de Cádiz, uno de los más importantes del mundo hispano, instituyó el premio Atahualpa del Cioppo. Es increíble que en la tierra de Alberti se recuerde con tanto cariño a un uruguayo", subrayó Ivan Solarich.

La Fundación, si bien está inscripta en el registro del Ministerio de Educación y Cultura, todavía no tiene personería jurídica, debido a que la Fiscalía de Gobierno aún no la ha aprobado. "Cuando lo contamos en el exterior no lo pueden creer. Nosotros tampoco entendemos. Creo que el fin que perseguimos y que esté integrada por gente de la trayectoria de Schinca, Lerena o Salcedo es una sólida garantía", sostiene Solarich.

Los cometidos que fueron objetados por la Fiscalía dicen: "El objeto de interés general a cargo de la Fundación consistirá en propender a la difusión del pensamiento y a la acción concreta del Maestro Atahualpa del Cioppo, vertidos durante décadas tanto en la República Oriental del Uruguay como en exterior a través del enorme volumen de aportaciones en forma de espectáculos, clases magistrales, talleres, formación de actores y directores, conferencias y notas, todo lo cual constituye un verdadero patrimonio nacional que para mantener su vigencia y frescura, necesita ser permanentemente difundido y revisado por las nuevas generaciones como única forma de perdurar vitalmente a través del tiempo. Asimismo, será cometido de la Fundación el apoyo, organización y promoción de diversas instancias de carácter cultural tales como debates, mesas redondas, creación de premios, concursos, becas, giras nacionales e internacionales, exposiciones, eventos multidisciplinarios, creación y producción de espectáculos y obras artísticas en general, haciendo fundamental hincapié en el relevamiento y proyección de nuevos hacedores artísticos así como nuevas tendencias estéticas que abarquen no solo la actividad teatral, sino también el conjunto de las disciplinas artísticas", dice el texto de la memoria.

Hombre viejo, encantador y sabio

JORGE ABBONDANZA

Había que tratarlo para descubrir hasta qué punto la cordialidad envolvía al viejo sabio. Por debajo de su nombre incaico hervía una calidez canaria, una inagotable sonrisa y un aire de comprender a fondo todo conflicto humano que se le cruzara en la vida. Mereciendo doblemente el calificativo de maestro (del que solía burlarse con mirada campechana) Atahualpa del Cioppo ejercía suavemente su docencia no sólo ante sus actores o sus alumnos sino delante de cualquier otro interlocutor, reduciendo a la sencillez de palabras claras y preguntas inquietas todo lo que arrastraba en cinco o seis décadas de teatro, como si tradujera bondadosamente esa masa de conocimiento para compartirla con los demás.

Alto, flaco, huesudo y cobijado debajo de una melena cenicienta que le tapaba el cuello, Atahualpa protagonizó los años de expansión del movimiento independiente en el teatro uruguayo: salía de una etapa inicial timoneando La Isla de los Niños para capitanear el período en que El Galpón levantó vuelo, embarcando a la institución en las primeras de sus grandes puestas en escena, desde El círculo de tiza caucasiano o Las tres hermanas hasta La ópera de dos centavos o El enemigo del pueblo. En ellas, y en otras que traslucían similar empeño por manejar textos de empinado alcance social (Los bajos fondos, Las brujas de Salem, Barranca abajo), las direcciones de Atahualpa pretendían iluminar al espectador con un acento colocado en la transparencia de las ideas, antes que en cualquier recurso formal o pretensión estética, de manera que el resultado desembocara ante todo en el humanismo y la justicia. El maestro antecedía siempre al artífice y el hombre reflexivo se ubicaba por encima del artesano, como lo confirmó en el último de sus trabajos (El santo de fuego) realizado entre la gente de La Gaviota, poco antes de morir en 1993.

Con un tesón que estaba bañado de serenidad y de paciencia, Atahualpa había sobrellevado los años de exilio que le cayeron encima con la dictadura. Estuvo en Costa Rica, en México, en Cuba y en Colombia, pero cuando volvió a Montevideo a fines de 1984 recibió lo que merecía y acaso no esperaba: un recibimiento descomunal, con gente alineada en la rambla por donde avanzaba el ómnibus de los teatreros y una multitud en el local de Aebu, donde finalmente habló ante los amigos y admiradores, un poco emocionado. Tiempo antes, durante un ensayo, había resumido sin saberlo su cosmovisión al decir que "pasará mucho tiempo antes de que las víctimas se unan para defenderse juntas contra el enemigo común". Poco después, desde otro escenario, opinó sobre el mérito de hacer teatro de humor: con el tono bonachón, la gracia y el aplomo de siempre dijo que "hacer comedia es lo más raro y más difícil. Conocemos un tubérculo como la cebolla, que hace llorar, pero no conocemos ninguna verdura que haga reir".

Como buen homenaje, ya que mañana se cumplen cien años de su nacimiento, y en atención a su integridad y su obstinado perfil bajo, lo mejor será acompañarlo en la búsqueda de esa verdura del regocijo.

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