La Asociación Rural del Uruguay está de acuerdo y apoya la tasa de U$S 0,26 que deben abonar los productores por cada vaca de más de 4 dientes (de todas las razas) que es enviada a la faena, cuya recaudación será destinada a indemnizar en los predios que padecen casos de brucelosis bovina.
A mediados de la década del 90, Uruguay ingresó en la etapa de erradicación de la brucelosis en el rodeo bovino, eliminándose la vacunación. Por consiguiente, la legislación prevé que cada vientre bruceloso, detectado a través de los sangrados que realiza la Dirección General de Servicios Ganaderos del MGAP, debe ser enviado a faena obligatoria. En muchos casos, pero mucho más notorio en los rodeos lecheros, hay una diferencia entre el precio que le paga el frigorífico por el animal enfermo —que cotiza como manufactura y conserva y debe ser faenado bajo condiciones especiales— y el costo real del animal; a través de este nuevo impuesto, se cubrirá esa diferencia.
Apoyando fervorosamente esa tasa de U$S 0,26, el Dr. Fernando Alfonso, presidente de la ARU, consideró que "la brucelosis es una enfermedad que no se manejó muy bien en los últimos 40 años", pero destacó que "todavía existen niveles de erradicación". Basándose en que no se perdió tanto terreno, insistió en que "hay que buscar dónde están los reservorios y los focos", pero para lograr la meta, admitió que "hacía falta financiación para subsidiar a la vaca enferma que por Ley hay que enviar a faena".
El monto global recaudado a través de este tributo aportado por los propios productores, será manejado por una Comisión Especial, conformada por un representante de cada gremial agropecuaria. Esta nueva figura será la responsable de recaudar y manejar el dinero y para muchas gremiales.