La Dirección de Seguridad de Vuelo de la Fuerza Aérea uruguaya comenzó ayer las investigaciones para conocer las causas por las cuales se estrelló el sábado el avión de combate al norte de Florida.
La aeronave Caza A-37, clase Dragonfly, se prendió fuego ni bien cayó a tierra y los dos oficiales que viajaban fallecieron en el acto. Minutos antes del accidente, los tripulantes avisaron de un fallo eléctrico en la máquina. Esa fue la última comunicación radial, cuando estaban a 3.000 metros de altura.
Integrantes de la dirección de seguridad recogieron ayer los restos de la aeronave, en una amplia zona rural, con el objetivo de determinar las causas del hecho, según admitió el ministro de Defensa Yamandú Fau.
El jerarca explicó que las investigaciones "seguramente demorarán bastante", debido a que ese tipo de avión no tiene cajas negras.
El avión formaba parte de un grupo de seis que habían despegado de la base aérea número dos, en Durazno, y viajaban hacia Montevideo a participar en la ceremonia de toma de mando del nuevo comandante en jefe de la Fuerza Aérea.
Las condiciones meteorológicas en la zona del accidente eran muy malas: el ministro admitió que había "una tormenta terrible". Por ello los pilotos habían decidido volar a baja altura.
Aparentemente fueron sorprendidos por algún imprevisto, debido a que no tuvieron tiempo de utilizar los asientos eyectables que posee ese tipo de avión, según explicaron fuentes militares.
CEREMONIA. En un clima de emoción y gran congoja, fueron sepultados ayer con honores militares los cadáveres de los dos oficiales.
El sepelio del coronel aviador Heber Tomé, de 47 años, se realizó de tarde en el cementerio del Norte, mientras que el del capitán aviador Gustavo Varela, de 36 años, se llevó a cabo por la mañana en Pando.
En el cementerio del Norte se hicieron presentes los comandantes del Ejército, la Armada Nacional y la Fuerza Aérea, así como el ministro Fau. El féretro llegó apenas pasadas las 16:30, en un carruaje tirado por seis caballos.
En ese momento reinaba un silencio total en el cementerio, sólo quebrado por el intenso llanto de las hijas del coronel. A ellas y a los padres de Tomé se les entregó la bandera que cubría el féretro.
El brigadier general Walter Ghiorsi realizó un breve discurso en nombre de las Fuerzas Armadas. Ghiorsi se preguntó: "¿Qué se puede pensar cuando alguien pierde un camarada, un padre, un hermano, un hijo, un esposo o un novio? ¿Qué podemos decir sin dejarnos dominar por los sentimientos de frustración, dolor y rebeldía? ¿Cómo evitar que la emoción que nos domina y tan sólo esperar la explicación técnica y científica de estos desgraciados hechos que nos golpean en lo más profundo?"
El brigadier agregó que "la fría teoría de los manuales expresa que éstos son hechos prevenibles y evitables". Sin embargo, admitió que "íntimamente sabemos que no es así y que las fatalidades existen".
"Una nueva tripulación se sumó a la cuadrilla del silencio. Redoblemos el esfuerzo en el trabajo diario para no sumar más pilotos y aeronaves", agregó.
El acto finalizó con la ejecución de salvas de fusil al aire. Tres aviones surcaron luego el cielo, lo cual provocó la desaprobación y algunos gritos de angustia de parte de las hijas del coronel fallecido.
ANTECEDENTE. Este es el segundo accidente mortal que sufre la Fuerza Aérea Uruguaya en diez meses.
En abril del pasado año un instructor y un estudiante de la Escuela Militar de Aeronáutica murieron al estrellarse el avión en que viajaban durante un vuelo de entrenamiento.
Tras la investigación se comprobó que el accidente se debió a un error de cálculo durante una maniobra de aproximación.
El comandante José Pedro Malaquín dijo el sábado que la Fuerza Aérea "trata de evitar por todos los medios que ocurran accidentes". Explicó que cuando suceden "corresponden a una sumatoria de factores".
"Brillante carrera" de un hombre inteligente
El coronel aviador Heber Tomé, de 47 años, tuvo "una brillante carrera" en la Fuerza Aérea Uruguaya y fue recordado por sus pares como "destacado piloto".
En el discurso realizado por el brigadier general Walter Ghiorsi durante el sepelio, se resaltó que el mando lo designó como comandante de la brigada aérea dos "en base a sus méritos y condiciones".
"Nos quedará para siempre el recuerdo de un hombre probo, leal, inteligente, ponderado en sus juicios, con un altísimo espíritu de vuelo, y gran capacidad de trabajo", advirtió Ghiorsi.
Dijo que "no será fácil de reemplazar su ausencia física" y que ese es el ejemplo que deja "a su familia, sus amigos y sus camaradas".
DURAZNO. En tanto, el intendente municipal del departamento Carmelo Vidalín expresó ayer su "profundo dolor por la pérdida de los dos señores oficiales en cumplimiento de su función".
Vidalín indicó que se trataba de personas "plenamente integradas a la sociedad".
El jerarca encabezó una comitiva de autoridades que se trasladó desde Durazno (donde funciona la base número dos) primero a Pando y luego a Montevideo, para tomar parte del velatorio y sepelio de ambos funcionarios de la Fuerza Aérea.
Desde la medianoche y hasta las 6 de la mañana de ayer, decenas de duraznenses se dieron cita en la sala velatoria de la empresa Bazzi Hermanos, informó el corresponsal de El País, Víctor Rodríguez.