El gobierno considera que se alcanzó la meta fiscal pactada con FMI

| Superávit primario de 1% del PIB en gobierno central y 1,4% en las empresas públicas en 2003

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El gobierno central mostró sus cuentas prácticamente equilibradas en diciembre pasado (el déficit global en la administración central fue apenas U$S 1 millón) y, dado que las cifras preliminares de las empresas públicas indican que su resultado estaría alineado con el programa, el ministro de Economía, Isaac Alfie, dijo a El País que estima que se conseguirá cumplir con creces con el programa fiscal pactado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Considerando el cierre del año pasado, el superávit primario del gobierno central (resultado excluyendo intereses) se ubicó en unos U$S 118 millones, contra un déficit primario de U$S 97 millones en el 2002.

Alfie sostuvo que, si como está previsto, el resultado de las empresas públicas del cuarto trimestre cumple con el programa se logrará revertir el desvío que se produjo en setiembre pasado, con lo que considerándolo a nivel global, el resultado fiscal será "mejor a lo programado".

El ministro destacó que la meta se alcanzará aun con una inflación anual de 10,2% frente a la estimación inicial del gobierno de que ésta llegaría a 27%. La menor inflación implicó que en términos reales los gastos del gobierno fuesen mayores a los previstos.

"Se trata de un logro sustantivo y estaremos cumpliendo con lo que dijimos", sostuvo el ministro sin ocultar su satisfacción.

GOBIERNO. A lo largo de 2003 se fue registrando una mejora significativa del resultado primario (ver primer gráfico adjunto), que pasó de un déficit de -0,9% del PIB en diciembre de 2002 a un superávit de 1% del PIB en los 12 meses cerrados en diciembre de 2003.

La mejora en las cuentas fiscales se explica fundamentalmente por el aumento de los ingresos. La recaudación de la DGI creció 12% en términos reales en diciembre, en tanto que los ingresos por comercio exterior aumentaron un 46%.

El aumento de los impuestos tributarios no fue acompañado por otras fuentes de ingresos. El IRP, por ejemplo, muestra tasas de variación negativas desde mediados de 2003 (en el último mes disminuyó 7%). Los aportes de las Empresas Públicas al fisco también fueron menores durante el 2003 (-42%).

En cuanto a los egresos, los mismos aumentaron 1,2% en 2003. Este resultado, sin embargo, esconde dos comportamientos muy diferentes (ver segundo gráfico): por un lado, el gasto primario (comprende las partidas de remuneraciones, transferencias, gastos de funcionamiento e inversión) disminuyó un 7% en términos reales; por otro lado, la carga de intereses de la deuda pública aumentó un 45%. La caída del gasto primario refleja los esfuerzos de contención de los gastos discrecionales por parte del gobierno, en tanto que el aumento de los intereses responde al mayor nivel de endeudamiento y al efecto de la devaluación (es de recordar que casi el 90% de la deuda pública está denominada en dólares).

Las empresas públicas, por su parte, presentaron un resultado primario superavitario de 1,4% del PIB en el año cerrado en noviembre.

En los primeros 11 meses de 2003 los ingresos de las empresas del Estado crecieron 8% medidos a precios constantes, en tanto que los gastos aumentaron 7%. La recuperación de los ingresos se explica por los fuertes aumentos de tarifas que ocurrieron el año pasado.

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