Para algunos chicos es más divertida la escuela ahora

| Un programa especial permite a más de 2.000 chicos asistir a clases mientras sus padres trabajan en temporada

MALDONADO | CESAR BIANCHI

A Alejandra Velásquez le encanta ir a la escuela, pero en verano. Para la niña de 12 años, que pasó con "Bueno Muy Bueno" a primer año de liceo, la llegada de las fiestas de fin de año no significó dejar de ir a la escuela 97 de Maldonado. De hecho, no se permitiría enfermarse y no poder ir de lunes a sábados, de 8.30 a 18.30 a encontrarse con sus amigos en la escuela para bailar, jugar y aprender en el marco del programa Centros de Atención y Educación Infantil de Verano.

El programa escolar se lleva a cabo solamente en el departamento de Maldonado, a través de un convenio firmado entre la Comuna y la Administración Nacional de Educación Primaria (ANEP). Gracias a ese plan, que ya tiene 20 años, unos 2.270 niños de entre 4 y 12 años pueden seguir aprendiendo y divirtiéndose, cual si fuera un recreo permanente, mientras sus padres trabajan en oficios típicos de la temporada.

"Es un trabajo de prolongación de la tarea educativa de todo el año, dedicado prioritariamente a hijos de padres que trabajan haciendo la temporada y no tienen dónde dejar a los chicos", dice el inspector departamental de escuelas de Maldonado, Elbio Silva.

Son 21 centros educativos en las localidades fernandinas de Pan de Azúcar, San Carlos, Gregorio Aznárez, La Barra, San Rafael, Maldonado, Bosque de Pirlápolis, Aiguá, Piriápolis, Pueblo Gerona, Villa Militar, Cantera de Marelli, Las Flores, Maldonado Nuevo, Cerro Pelado, y Balneario Buenos Aires.

Unos 67 docentes (45 maestros y 22 directores) llevan adelante el programa. "La atención también es asistencial, es decir que si un niño corre riesgo asistencial, tiene necesidades alimenticias o vive en situación de calle, también lo contemplamos", agrega Silva, inspector departamental de escuelas.

El primer período de instauración del plan fue del 19 al 22 de diciembre pasado, el segundo —más de inscripción de los interesados y planificación— fue del 2 al 6 de enero, y desde el 7 al 27 de febrero rige el trabajo en sí, con los niños. En 19 escuelas el horario es de 8:30 a 16:30 y en las escuelas 97 de Maldonado y 98 de San Carlos el horario es extendido hasta las 18:30 horas.

Las autoridades de Primaria aportan los rubros de alimentación, limpieza y combustible, mientras que la Intendencia de Maldonado se encarga de pagarle los 5.000 pesos mensuales de sueldo a los docentes involucrados en esta tarea.

"Muchos padres fueron a anotar a sus hijos con cierta tardanza porque consiguieron trabajo días después de abiertas las inscripciones", destaca Silva, a propósito de las fuentes laborales zafrales de verano en el departamento.

El programa también cuenta con cien horas de educación física, a cargo de jóvenes técnicos graduados en el Instituto Superior de Educación Física (Isef), una novedad de esta temporada.

ACEPTACION. Alejandra está "chocha" con venir a la escuela, y mientras sueña con "cómo será el liceo, no deja de divertirse, jugar y aprender junto a sus amigos y las maestras. No es la única.

No sólo ella se presta al diálogo. Con el pretexto de los 15 minutos de fama y de "salir en el diario", las hermanas Evelyn (11) y María Cristina (10) Bonino, María Pía Pereyra (11), Nicolás Acosta (10) y Sergio Rodríguez (11) también quieren hablar.

Todos coinciden en que, lejos de querer descansar o jugar en casa, prefieren ir a la escuela en verano. "Yo en casa me aburro. No tengo con quién jugar. Prefiero venir a la escuela, y los domingos me muero de ganas de que sean lunes", dice Evelyn Bonino, que pasó a sexto año.

Como es verano, los padres van a trabajar tranquilos y nunca hay quejas o reclamos de nada, dice el director de la escuela 97 de Maldonado, Edison Piedra Cueva. "Los niños no tienen que traer nada a la escuela, ni cartucheras ni libros o cuadernos.

Cuando llegó El País, los chicos estaban bailando una canción brasileña que sonaba desde el equipo de audio. Al ver una cámara fotográfica intentaron mejorar los pasos de baile. Luego, en el aula, mostraron algunas de las manualidades que también realizaron en lo que va del verano: portalápices hechos con palitos de helados de hielo, palillos de colgar la ropa, flores, piedritas y cola.

Ellos mismos hicieron el decorado de la clase, con guirnaldas y papel glacé. "Y también trabajamos en la huerta, sacando lechugas, tomates, zapallos y frutillas, en la huerta orgánica que tenemos", dice María Pía, por su parte.

El inspector departamental les pregunta qué llevan en la mochila y ellos contestan que una muda de ropa para cambiarse. Luego Silva hace una suerte de análisis de la experiencia: "la evaluación es positiva. Esto no es guardería. Aquí hay una propuesta pedagógica, se les enseñan valores, hábitos, educación sobre el medioambiente, educación sanitaria y hasta juegan, sabiendo disfrutar del ocio, dice.

También hay una manera de incluir socialmente a aquellos que no se comportan bien y tienen mala conducta, añade Elbio Silva.

"Por suerte en esta escuela hay de todo, niños de clase media, clase alta y clase baja. En otras escuelas no es así, hay sólo niños marginados, en precarias situaciones, comenta Piedra Cueva, director de la escuela. Esa suerte de "democratización" del programa en su escuela lo llena de orgullo.

Silva destaca que las empresas de transporte colectivo locales han contribuido al transportar gratis a los niños en verano, aunque no lleven puesta la túnica blanca correspondiente.

"Hay muchos niños de Maldonado que no conocen Punta del Este, por ejemplo. En serio. Pasa como en cualquier otra escuela pública del interior del país. Este programa y las empresas de transporte locales lo han hecho posible, dice Silva, el inspector departamental. Muchos niños de Maldonado ahora conocen algo del "glamour" de Punta del Este en verano, mientras sus padres trabajan tranquilos.

Para los padres es una solución

Nelly Brum y Carlos Velásquez, ambos de 38 años, son los padres de Alejandra (12). Ella es mucama del edificio Long Beach de la parada 3 de Punta del Este, y él es albañil en la construcción del edificio Millenium Tower de la península. "Vamos a trabajar tranquilos, porque sabemos que los chicos están bien en la escuela", dice Brum.

Es como una guardería, dice, contrariando la opinión del inspector departamental de Maldonado, Elbio Silva. "Yo trabajo de 9 a 17 horas. Entonces la llevo a ella a la escuela, y después que salgo de trabajar me tomo un ómnibus y la voy a buscar".

La madre sabe de las ganas de Alejandra por ir a la escuela, y de su ansiedad por empezar su período liceal, el próximo año lectivo. Además de Alejandra, tiene a dos niñas más, Carla de 10 años y Marisol de 6, que también van a la escuela en temporada estival, acogidas al programa Centro de Atención Educativo Infantil de Verano.

Para inscribirlas no tuvo mayor esfuerzo que ir el pasado 22 de diciembre y mostrar un certificado de trabajo de los padres. Con ese trámite, las tres niñas quedaron entre los 3.000 niños inscriptos.

Silva, inspector departamental de escuelas, estima en 2.270 los que asisten día a día, y el domingo añoran la llegada del lunes.

Cristina Goró (34) es la madre de las hermanas Evelyn y María Cristina Bonino. A diferencia de las demás madres de niños inscriptos en el mencionado plan escolar, ella los tiene bien cerca durante todo el día porque trabaja como auxiliar en la escuela.

"Me anoté en la Intendencia y me asignaron a esta escuela, que por suerte es a la misma que vienen mis hijas, entonces las veo todo el día, las tengo cerca", dice Goró.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar