Washington - El presidente George W. Bush enumeró esta noche los temas de su campaña por la reelección en un mensaje anual optimista sobre el estado de la nación, en el que reiteró que la economía se fortalece y advirtió que su país está todavía en guerra contra el terrorismo, por lo que no debe flaquear.
"Estamos enfrentando grandes retos juntos", afirmó Bush, quien destacó la presencia de fuerzas militares en varios puntos del globo y los esfuerzos a nivel doméstico para prevenir nuevos atentados terroristas dentro del país.
Agregó que su gobierno enfrentaba a las naciones que dan refugio y apoyo a los terroristas, y que les pueden proporcionar armas nucleares, químicas o bacteriológicas. "Debido al liderazgo y la determinación de Estados Unidos, el mundo está cambiando para bien", aseguró.
Defendió la decisión de invadir Afganistán e Irak. "La tarea de construir un nuevo Irak es difícil pero correcta", dijo. "Y Estados Unidos ha estado siempre dispuesto a hacer lo que sea necesario por aquello que resulta correcto".
Afirmó que Estados Unidos "nunca pedirá permiso" para ir a la guerra apuntando a las críticas a la invasión de Irak y desestimó los cuestionamientos internos respecto a la guerra en Irak como "las objecciones de unos pocos".
Bush afirmó: "Estados Unidos nunca pedirá permiso para defender la seguridad de nuestra gente".
Bush reiteró hoy que su "gran república va a ir a la vanguardia de la causa de la libertad" y respondió indirectamente a las críticas sobre prácticas presuntamente imperialistas atribuidas a su administración.
"Hemos pasado por la recesión, el atentado terrorista y los escándalos empresariales, así como las vicisitudes de la guerra", dijo Bush a los legisladores, en el comienzo de un año de campañas electorales. "Gracias a que ustedes actuaron para estimular nuestra economía con incentivos fiscales, esta economía es sólida y se fortalece".
Ante las limitaciones impuestas por un déficit presupuestario de 500.000 millones de dólares. Bush ofreció algunas iniciativas modestas: un programa piloto para alentar los análisis sobre consumo de drogas a los estudiantes en las escuelas públicas, y un plan de capacitación y empleo para los presos liberados.
En el tema de la inmigración, Bush pidió a los legisladores que reformen las leyes nacionales, para reflejar los "valores auténticos" de Estados Unidos y beneficiar la economía.
"Propongo un nuevo programa de trabajadores temporales, que reúna a los trabajadores extranjeros dispuestos con los empleadores dispuestos, en plazas para las que no pueda ser encontrado ningún estadounidense", señaló.
No obstante, manifestó su rechazo a un programa de amnistía, pues consideró que "alentaría la inmigración ilegal, y recompensaría injustamente a quienes infringen nuestras leyes".
También pidió que el Congreso renueve la ley antiterrorista, conocida como Ley Patriota, y que está siendo sometida a muchas presiones legales dentro del país por los grandes poderes que da a las autoridades.
El presidente entró en el hemiciclo de la Cámara de Representantes entre una fuerte ovación de los legisladores republicanos y, en este año electoral, claramente menos entusiasmo de la oposición del Partido Demócrata.
Varios de los senadores demócratas más destacados ni siquiera están presentes, ya que están enfrascados en la campaña para lograr la candidatura de su partido a la presidencia.
AP, EFE, ANSA y AFP