JERUSALEN - Israel respondió hoy con bombardeos en el sur del Líbano al ataque del Hezbolá del lunes contra un bulldozer israelí, que según la ONU se encontraba en territorio libanés, y que causó la muerte de un soldado y heridas graves a otro, al tiempo que responsabilizó a Siria de la escalada de violencia en la frontera israelo-libanesa.
La aviación israelí atacó en hoy dos bases del movimiento chiíta Hezbolá en el sur del Líbano, anunció el ejército en un comunicado. Esos bombardeos israelíes, los primeros desde el mes de septiembre, al parecer no causaron víctimas.
Los bombardeos se efectuaron en la región de Zibkin, a 10 km al este de la ciudad portuaria de Tiro (85 km al sur de Beirut), bajo control del Hezbolá, y en la región de Aalmán, en el sector de Nabatiyé, al sur del río Litani.
El secretario de Estado norteamericano Colin Powell acusó al Hezbolá de ser responsable de esos bombardeos por haber cometido el ataque de ayer.
Por su parte, Israel aseguró que no quiere una "escalada armada" en el sur del Líbano y considera que el bombardeo es una "respuesta mesurada" al ataque del Hezbolá.
Según un portavoz del gobierno israelí, esos bombardeos tienen el "valor de una advertencia al Hezbolá, que debe saber que no puede continuar impunemente con sus ataques, y a Siria, que le respalda al tiempo que habla de paz".
El ministro israelí de Defensa, Shaúl Mofaz, acusó el martes a Siria y al Hezbolá de fomentar "provocaciones deliberadas" y advirtió a los "responsables de esas provocaciones" que pagarán "su precio".
El 5 de octubre de 2003, la aviación israelí llevó a cabo un ataque en territorio sirio, el primero de ese tipo en tres décadas.
La escalada de hoy se produce después del ataque del Hezbolá el lunes contra un bulldozer israelí que estaba en territorio libanés, en el que murió un soldado israelí y otro resultó gravemente herido.
Según el ejército israelí, el bulldozer trabajaba cerca de la alambrada de la frontera, en un lugar donde el Hezbolá colocó artefactos explosivos por quinta vez en unos meses.
Por otra parte, en Ramalá el primer ministro palestino Ahmad Qureia exhortó a los países representados ante la Autoridad Palestina a testificar contra la barrera de separación que construye Israel en Cisjordania ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), que a partir del 23 de febrero examinará la legalidad de esa controvertida obra.
Entrentanto, el ejécito israelí expulsó hoy a un activista palestino de la Yihad islámica oriundo de Jenín (norte de Cisjordania) a la franja de Gaza.
Además, los militares destruyeron unas veinte casas durante una incursión en el campo de refugiados de Rafah, al sur de la franja de Gaza, junto a la frontera con Egipto, según fuentes palestinas de seguridad.
En el norte de Cisjordania, el ejército desmanteló una casa prefabricada que servía de sinagoga cerca del asentamiento judío de Tapuah. Seis colonos resultaron levemente heridos en enfrentamientos entre soldados y jóvenes colonos que trataban de impedir la operación.
Ese asentamiento ilegal está dedicado al rabino extremista Meir Kahán, asesinado en 1990, y a su hijo y su nuera, muertos en un atentado en 2000. Meir Kahán fundó el movimiento Kach, de inspiración racista, en principio ilegal en Israel.
AFP