En momentos que la NASA es otra vez noticia, debido a los esfuerzos realizados para estudiar el suelo de Marte, nos llega desde esa organización una noticia que enorgullece: varios de los expertos que hacen posible esta hazaña científica, con papeles destacados en la misma, son uruguayos.
No en vano el método de compresión de imágenes de Marte, sin pérdida de calidad, fue bautizado por sus creadores con el singular nombre de "LOCO-1".
El uruguayo Marcelo Weinberger, principal del equipo de investigación que creó este sistema, dijo que "el chiste de la sigla fue intencional".
Marcelo Weinberger, Gadiel Seroussi y Guillermo Sapiro, forman el equipo de Investigación de Teoría de la Información del Laboratorio Hewlett-Packard de Palo Alto, Estados Unidos. (Este laboratorio colabora con la NASA). Los tres tienen nacionalidad uruguaya, aunque Weinberger nació en Argentina y vivió en nuestro país desde los tres años.
"LOCO" es un sistema fundamental en todo este experimento marciano que se está llevando a cabo y con él, este trío de connacionales se suman a la larga lista de uruguayos que fuera del país han logrado actuaciones fulgurantes.
Son muchos, muchísimos, estos compatriotas de singular destaque. Sin duda la lista que se haga puede contener omisiones, pero uno no puede dejar de mencionar a figuras como Caggiani, quien hace cuarenta años inventó el calentador de líquidos "SUN" y luego se fue a Estados Unidos a triunfar en el campo de la ingeniería, escalando hasta llegar a presidente de una multinacional. O los arquitectos Carlos Ott, de fama mundial, y Martha Cohen, quien en 2003 fue seleccionada como decana de la Facultad de Arquitectura de Gainesville, Florida, EE.UU. (frente a ochenta postulantes). Está también José Pedro Segundo, quien luego de cursar estudios de medicina en su patria, viajó a Estados Unidos para asombrar en el campo de la investigación científica.
Estos uruguayos son ubicuos. Forman una larga lista de la cual hemos dado apenas unos pocos ejemplos. Lo reiteramos: podemos estar orgullosos de ellos y también sentir que, en cierta forma, hemos todos ayudado a que alcanzaran un nivel de formación que a menudo elude a los habitantes de otras naciones.