La reforma de la Dirección General Impositiva (DGI) debe llegar a todos sus sectores, ponerse en marcha de inmediato y no enlentecerse porque si esto ocurre la burocracia posiblemente la anule, consideró Antonio Costo González, jefe de área del Departamento de Economía Tributaria de la Agencia Tributaria española que está asesorando a la repartición.
"La mejora de un sistema de información tributaria, con un plan estratégico bien determinado tiene que ir orientada a recaudar lo justo, no más de lo que corresponda, y a que paguen todos. En cuanto se encarezca el fraude, va a haber más gente que pague. En cuanto pague más gente, se van a poder bajar los impuestos recaudando más pero no se puede empezar bajando los topes ahora cuando la desconfianza con la propia administración es tan grande. Así se recaudaría menos", consideró Costo González.
En una disertación que hizo ayer en el Edificio Libertad, al analizar el funcionamiento de la DGI el experto sostuvo que "no se puede vivir como hace un siglo", y criticó la doble condición de los funcionarios del organismo que asesoran las empresas que deben controlar porque son "como un marido infiel".
Para el experto debe establecerse una incompatibilidad total que impida a los altos funcionarios técnicos de la DGI desempeñarse en la actividad privada y suprimir la gran cantidad de trámites manuales que todavía se realizan en la DGI.
URGENCIA. El técnico consideró importante que "el que gane más, pague más". "Yo creo que en cualquier caso quien más gane, debe pagar más. En Uruguay eso no ocurre en la medida en que debiera ser. Además aquí defrauda todo el que puede y como están las cosas, pueden muchos".
Las modificaciones en la DGI no admiten demoras, advirtió. "La DGI tiene que estar modernizada, independientemente de las decisiones de los políticos. No se puede esperar aquí ni horas. Hay que disparar a todo lo que se mueva. Hay que reorganizar desde adentro, independientemente de que después venga la reforma tributaria. No se puede esperar a la reforma. La imagen que se tiene de la administración no es positiva", advirtió.
"Hasta ahora no he percibido resistencias. Hay mucha ilusión en los funcionarios porque ya han visto el nuevo edificio donde funcionará la DGI (la cual se trasladará a la ex sede de Antel). No hay que dormirse ni un día, porque el tiempo corre en contra", insistió.
"La clase política le ha dado casi una carta blanca a Eduardo (Zaidensztat, director de Rentas). Hay que tocar todas las divisiones. Hay que poner patas arriba muchas cosas. Los políticos creo que se han dado cuenta que ya no valía seguir subiendo el IVA o el seguir subiendo otros impuestos. Yo creo que con la buena gestión se mejora el cumplimiento voluntario. Y entonces, por lo menos es menos molesto pagar", opinó.
A su juicio, no tiene sentido que Uruguay tenga gran cantidad de impuestos que recaudan poco y generan costos superiores a los ingresos que producen.
"Cualquier cosa que se haga va a dejar la situación mejor de lo que está, porque creo que está en el suelo", sostuvo.