Alca: sede y riesgos

A más de un año de la realización de las negociaciones que hagan viable al Area de Libre Comercio de las Américas —y cuando todavía la posibilidad de que esa fecha establecida hace ya mucho tiempo sea diferida ante el fracaso de la OMC en Cancún como lo admitieron expertos en economía de todo el mundo— ha estallado la competencia entre ciudades por albergar la sede de las oficinas centrales de la futura Alca. Miami y Panamá son las más serias aspirantes a obtener el enorme beneficio de albergar el corazón y el cerebro del grupo de integración que cobijará a 800 millones de consumidores a lo largo de un territorio que se extenderá desde Alaska a Tierra del Fuego y que comprenderá a todas las naciones del continente con la exclusión de Cuba. El 20 tendrá lugar en Miami la reunión de ministros del Alca y será en esta ocasión en que las dos ciudades en pugna presenten sus propuestas. Miami, anfitriona en la oportunidad, exhibe como mayores méritos sus recursos económicos, su experiencia en marketing y el haber sido ya anfitriona de otros grandes eventos. Panamá, por su parte, tiene la ventaja de no estar en los Estados Unidos —circunstancia importante en la coyuntura que vive actualmente el continente— y apela además a la mejor historia latinoamericana, cuando recuerda que fue sede del Congreso Anfictiónico, que convocara Bolívar en 1826 en el primer intento por unir institucionalmente a las Américas.

Pero cuando la discusión alcanza su punto más crítico —pese a que aún persisten justificadas dudas sobre si finalmente se creará el Alca— en la propia Miami surgen voces de alarma ante la constitución del bloque. Ellas pertenecen a los productores de azúcar y de cítricos del estado, que temen que el acuerdo integrador signifique el fin de las barreras arancelarias que defienden a sus productos de la competencia de los latinoamericanos. Squire Smith, un productor de la zona, encabeza la oposición al Alca bajo el lema "si no ganamos no sobreviviremos como industria". Cabe recordar que estos productores han sido tradicionalmente votantes de los republicanos. En otros Estados los sindicatos, tradicionales votantes de los demócratas, también han mostrado su temor ante la posible pérdida de empleos que generaería la apertura comercial que vendría a caballo del Alca. por eso los politicólogos de los EE.UU. no vacilan en afirmar que "el comercio será tema central en las próximas elecciones presidenciales". Y agregan que ni el gobierno ni el congreso estarían dispuestos a firmar un pacto comercial que tuviera el potencial de alejar votos y de dárselos a la oposición.

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