ROMA
Un avión militar trajo ayer al primer grupo de soldados heridos en un ataque suicida contra una base italiana en Irak, que cobró la vida de 18 italianos para horror de la nación cuyos militares no habían sido blanco de atentados durante la campaña en Irak.
Mandos militares recibieron a sus 20 compatriotas heridos en el aeropuerto romano de Ciampino. En las escenas televisadas, un sobreviviente bajó del avión con muletas, otros llevaban vendas en los rostros, mientras que algunos más fueron llevados en camilla hasta las ambulancias.
"Sentimos orgullo por lo que han hecho", dijo el mayor de la fuerza aérea Luciano Carta. "Pero esto no es nada comparado con mañana", dijo refiriéndose a la llegada, hoy sábado, de los ataúdes de los italianos caídos en acto de servicio.
La nación vive un profundo duelo desde el ataque del miércoles en la ciudad de Nasiriya, en el sur de Irak, y se prepara para vivir los momentos más dolorosos la semana entrante.
ALTAR. Los féretros serán expuestos el lunes en el área central del Monumento al rey Víctor Manuel, también conocido como Altar de la Patria, en el centro de Roma, y el público podrá presentar sus respetos durante 11 horas. Al día siguiente, los funerales de estado se realizarán en una basílica de la ciudad.
Durante una jornada de duelo nacional, el Coliseo apagará sus luces, en las escuelas maestros y alumnos guardarán un minuto de silencio, las tiendas cerrarán durante un breve lapso, los trabajadores dejarán sus labores durante 10 minutos —incluso los cines no iluminarán sus marquesinas en señal de duelo.
En el ataque murieron 12 agentes del cuerpo paramilitar Carabinieri, cuatro soldados del ejército y dos civiles.
A otro italiano le fue declarada muerte cerebral. Catorce personas no italianas murieron también, y 80 resultaron heridas.
Se trata del peor desastre militar italiano desde la Segunda Guerra Mundial.
El gobierno italiano ha subrayado que no abandonará su misión.
Y por el momento, los italianos —que en su mayoría se opusieron a la guerra en Irak—parecen más decididos a que Italia permanezca en la nación de Medio Oriente. AP