El vino uruguayo comenzó a hacer historia en Colonia

| Diferentes especialistas expusieron sobre la región donde aseguran fueron plantadas las primeras cepas del país

COLONIA | PEDRO RAMON CLAVIJO

Con presencia de notorias figuras de la vitivinicultura uruguaya, se celebró en esta ciudad, el "Segundo Congreso de Historia Vitivinícola: Uruguay en el contexto" (1870-1950).

La historia otorga un fuerte respaldo a una industria que se ha caracterizado en el país, por pertenecer a la más absoluta raíz familiar. Así lo demuestran las zonas de este departamento que fue considerado pionero en la producción con tierras fértiles destinadas con brillo a la explotación vitivinícola.

Alvaro Terra, director de Los Cerros de San Juan, recordó en el lanzamiento de este emprendimiento la notable historia de esta bodega, considerada como una de las principales por su calidad. El recuerdo para don Reginaldo Booth y familia como iniciadores de la gloriosa estirpe de la afamada marca que hasta estos días se mantiene como uno de los líderes de mercado. El caso de Bodegas Irurtia es otro de los fuertemente comentados por su liderazgo y trayectoria internacional, que desembarca ante la realidad, tras seguir los pasos de la Cooperativa Curupí, que dio lugar a la empresa actual.

Para la zona este del departamento Juan Carlos Gilles relacionó la llegada de los valdenses con el comienzo de una magnífica historia vitivinícola de la mano de las familias.

SOBRABA TRABAJO. Don Alberto Armand Ugón reseñó aspectos trascendentes de una historia zonal, donde los primeros colonos recibieron a cambio de trabajo, unas 15 hectáreas de tierra, conjuntamente con un escaso mobiliario que fueron pagos al Estado en menos de 3 años. Ello dio lugar en forma jocosa, si se quiere, a ese consejo que se daban hacia la lejana Italia reclamando la presencia de familiares para llegar a estas tierras, "porque sobraba trabajo, y el único problema que podría existir sería la muerte" en señal de buen augurio laboral.

Roberto Bernardi en representación de la Bodega que lleva el mismo nombre se compromete con la marca integrando la cuarta generación familiar de bodegueros, incursionando en el mercado actual con la novedosa Grappa Tannat.

Un grupo multidisciplinario integrado por las facultades de Agronomía y Humanidades trabajan con importante documentación estableciendo la interpretación de historias y calidades de la cultura vitivinícola uruguaya.

AMOR Y PASION. La Ing. Agr. Estela de Frutos, una de las organizadoras del acontecimiento, hizo hincapié en que el conocimiento de las raíces de la vitivinicultura hace que se aprecie profundamente el valor de las historias de vida que existen detrás de él.

"Detrás del vino hay mucho amor, pasión, familias enteras, generaciones en Uruguay que son valores que debemos rescatar", expresó ante consulta de El País.

Al hacer un repaso de la historia vitivinícola de nuestro país, De Frutos destacó que el fin del Siglo XIX fue muy importante para el vino uruguayo, donde nació un núcleo fuerte de tradicionales bodegas. Indicó que el fin de ese siglo se presenta, aunque en otro contexto y con otros actores, en forma similar al del fin del Siglo XX.

En este marco relacionó la plantación de las mismas uvas, donde se introduce el tannat, cabernet sauvignon, Merlot.

"Hoy hablamos de las nuevas plantaciones, esto es como la segunda introducción de esas uvas", expresó, recordando por ejemplo que en los mismos concursos que hoy se triunfa, también en aquel tiempo se conseguían medallas de oro y plata, al igual que el consumo de vino que se sitúa en los 30 litros por persona anual, "igual que en aquella época".

"Estas tradiciones nos dejan una cuestión de cultura, donde casi llegamos al slogan del vino uruguayo hoy. Tómate tiempo, Uruguayo y natural", expresó.

Finalmente al hablar de la actualidad del vino, Estela de Frutos dijo que el hoy uruguayo se encuentra con un consumo de vino que se mantiene, donde si bien se consumen los vinos más económicos, igualmente se ha llegado a un alto nivel de calidad. En materia de mercado internacional, reconoció "que lo estamos luchando", en situación de equilibrio con la producción.

Indicó que en la década del 90 fue "muy fuerte" para la vitivinicultura uruguaya, donde ganamos mercados que no se llegaron a consolidar. Aseguró que la exportación en 2002 fue más baja, aunque en este ejercicio la misma se encuentra en recuperación. "Esto que pasa aquí es lo mismo que en el mundo. Se mueven en el mundo, al año, 60 millones de hectolitros, que es una baja del 7%, mientras nosotros el año pasado bajamos un 10%", expresó, haciendo hincapié que el mundo se encuentra en vías de recuperación "al igual que nosotros".

"Todo se asemeja, todo es similar, la historia acompasa nuestra relación con la del mundo", enfatizó. Dijo que en esa materia de comercialización, en 1900 se usaban botellas de medio litro, se hacía publicidad de vinos en carros tirados por caballos, luego en tranvías y actualmente la misma se realiza en los autobuses de Montevideo. "Todo se relaciona, es emocionante", termino diciendo.

Diseño de mapa atípico

El profesor Omar Moreira, como Secretario de Cultura de la Intendencia de Colonia, fue contundente en sus expresiones para graficar un sentimiento que aparece cada vez más marcado a fuego, relacionando al departamento con el Turismo en forma exclusiva. "Colonia no es solo turismo. Es producción y esa es una de nuestras fortalezas. Ello nos permite ampliar en ese mapa tan productivo, cultural, atípico que tenemos", resumió.

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