EN su libro de reciente aparición ("Néstor Kirchner: un muchacho peronista y la oportunidad del poder") Valeria Garrone y Laura Rocha auguraban a fines de setiembre que el presidente argentino, hijo del "que se vayan todos", que accedió al cargo cuatro meses atrás prácticamente con el único poder que le daba el bastón presidencial y cuyas primeras decisiones estuvieron en sintonía con las demandas de la sociedad, se encontraba ante su última apuesta. Luego de un raid al que no estaban acostumbrados los argentinos en lo que refiere a la apertura de frentes políticos para ganar una confianza que las urnas no le habían dado —conflictos con los militares, con la Corte Suprema, con el sindicalismo en el PAMI, acercamiento en su momento y después no tanto con Estados Unidos, confrontación con empresas privatizadas que lo distanciaron de Europa— le restaba un paso más, el de llegar al 10 de diciembre, fecha de los últimos comicios provinciales, con la mayor cantidad de gobernadores adictos y con un grupo de legisladores independientes de su partido, que le diera comodidad de acción en la Cámara Baja.
Y en eso está, pero ni es tan sencillo ni en ese objetivo se agotará la tarea. El categórico triunfo del Justicialismo en Formosa pareció la hegemonía de este Partido en el país en donde después de las elecciones de Mendoza y de La Pampa y Tucumán, en donde a Kirchner lo le fue bien, quedan tres elecciones de gobernador en Entre Ríos, Chubut y Salta, más cinco de diputados nacionales en otras provincias. No es tan sencillo porque como se previó desde el vamos se está procesando por ahora en aceptable armonía la distribución de poder entre Kirchner y Duhalde, cuya intervención fue clave, por ejemplo y para señalar el peso específico del ex presidente, para que Kirchner pudiera superar una parada difícil en el Senado que le permitiera instalar a Zaffaroni en la Corte Suprema. Allí en donde Kirchner está abocado a la depuración de todo factor de poder de origen menemista —ya volaron las cabezas de Nazareno, de Moliné y de López (este último puso pies en polvorosa cuando se la vio venir) y falta la de Vázquez a quien está apuntando el rifle del gobierno— la aniquilación de la denominada "mayoría automática" podría derivar en la recomposición de otra, porque aunque las intenciones del santacruceño sean sanas, no es inmune a las presiones y sabido es que en política no existe el almuerzo gratis.
ENTONCES un elogiable intento de limpieza institucional, corre el riesgo de degenerar en un viraje de un extremo a otro en el marco de la integración politizada del órgano máximo del Poder Judicial.
Pero además, y no necesariamente después que se consolide, el gobierno tiene mucho por hacer. El tema de la inseguridad pública es esencial y no admite una espera hasta la culminación de los procesos electorales en las provincias. El saneamiento policial en lo nacional y en la Provincia de Buenos Aires está en pleno desarrollo cuando los indicadores muestran un incremento del número de delitos y de los secuestros "express". En el orden propiamente social las tribulaciones no son menores y el episodio de los piqueteros copando prácticamente al Ministerio de Trabajo sugiere que no atacar desde ya el problema, que se dijo era la estrategia hasta hace poco, puede traer consecuencias no deseables.
TAMBIEN debe atenderse e l problema de las tarifas de las empresas privatizadas, el del empleo en negro que azota al país de tiempo atrás, el del aumento real del salario, y como si fuera poco, el de la renegociación de la deuda externa con los acreedores privados. El apoyo dado por Bush en la negociación con el Fondo se interpreta como inspirado más que en simpatías al país o a su Presidente en el propósito de aventar otro motivo más de preocupación, ahora en la región, del ya demasiado sobrecargado —por sus errores— presidente de los Estados Unidos.
La caída del presidente de Bolivia no ha sido un hecho aislado. En los diez países de la subregión, solo en Colombia (y a pesar de todo), Brasil, Chile y Uruguay no se han registrado mandatos presidenciales interrumpidos desde fines de la década de los ochenta. La solidaridad con los campesinos y sindicalistas bolivianos, se ha extendido a Jujuy. Bolivia puede convertirse en un polvorín continental.
LA política exterior de Kirchner no se muestra proclive a los alineamientos definitivos. El "Consenso de Buenos Aires" sonó a reconciliación con el gobierno de Lula luego de ostensibles discrepancias cuando la Asamblea de ONU. La negativa de Bielsa de recibir disidentes cubanos cuando estuvo en Estados Unidos parece una toma de distancia con su gobierno. El pragmatismo de esa política exterior es interesante, pero no le resultará fácil el equilibrio a un país que tiene que recuperar su credibilidad internacional, plano en el cual los virajes tiene un costo más elevado que en la política interna.
Lo cierto es que falta mucho todavía como para formarse opinión sobre la gestión de este gobierno, que avanza en medio de grandes dificultades, pero con un presidente de indiscutible protagonismo y marcada personalidad.
Premio al Dr. Gambini
El Dr. Rodolfo Gambini, científico uruguayo, ha sido distinguido internacionalmente, al haber obtenido el "TWAS Prize in Physics for 2003".
En pocas ocasiones dicho premio recayó en latinoamericanos y es un honor no sólo para los Institutos de la Facultad de Ingeniería, que lo cuentan como docente, sino para todo el Uruguay.
El galardón "TWAS" significa "Third Wold Academy of Science Prize in Physics", que se genera en Trieste, Italia. Le ha sido conferido a un uruguayo de 56 años, de quien cabe aún esperar mucho en su desempeño dentro de su carrera de científico.
Otro connacional pues que pasa a figurar internacionalmente con amplio destaque, como ya lo han hecho varios antes, en diversos terrenos profesionales.