Tras la dilucidación del clásico Carlos Reyles, al que bien se le llama la "antesala" del Gran Premio Nacional, el vencedor Garú fue recibido en el podio por un numerosos allegados y la foto no puede ser más gráfica al respecto. Junto al linajudo hijo de Ritz y Boscosa II —un cruzamiento de notable éxito, comenzando por Ritz Boss y siguiendo por Ríngaro Fitz—estuvieron felices sus propietarios, su criador, su cuidador y todo ese gran equipo que conforma el haras Don Alfredo y el stud Le Capannelle. No hay duda que con la ascendente campaña que está realizando Garú, da lugar para que todavía pueda tener buenas perspectivas en el "derby" maroñense, la gran carrera que definirá al "crack" del año. Allí estará frente a los mejores y la afición, aguardando los acontecimientos, de parabienes.