No aparece la bala que hirió al aduanero

| El caso presenta ribetes complejos: el funcionario asegura haber recibido un disparo pero no tiene el proyectil

SALTO | LUIS A. PEREZ

La información emanada desde las mas altas esferas de la Dirección Nacional de Aduanas dando cuenta que un funcionario de la Receptoría de este departamento había sido herido de bala en un procedimiento que culminó con la incautación de más de 2.000 prendas de vestir de procedencia argentina, tras la persecución de un rodado por la planta urbana de la ciudad, aún no han podido ser confirmada ni por la Justicia y tampoco por los médicos que trataron al aduanero.

Hasta ayer, y después que trascendieran detalles del procedimiento —del cual no existe informacion oficial—, la bala calibre 22 que habría impactado en el aduanero, no ha podido encontrarse en el brazo del funcionario, pese a que se le realizaron dos radiografías de acuerdo a lo declarado anoche a El País por el Administrador de la Aduana local, Jorge Britos Dellepiane.

El jerarca aduanero explicó que el funcionario que presenta una herida a la altura del músculo del brazo izquierdo, presenta una inflamacion dolorosa y que los exámenes practicados hasta ese momento no habían podido individualizar el plomo de la bala que surgió desde un lugar desconocido, cuando se procedía a detener la mercadería en cuestión a la que se presumía en infracción aduanera.

Como se informara el pasado domingo, la acción de cuatro funcionarios aduaneros se inició a la altura del frigorífico La Caballada, a orillas del Río Uruguay, cuando los mismos advirtieron que en un jeep 4X4, con dirección a la ciudad, sus ocupantes transportaban un cargamento sospechoso.

Al advertir el seguimiento, los hombres que serían tres, emprendieron la huida tomando en dirección al este para después internarse en barrio Cien Manzanas, donde aparentemente pretendían bajar los bultos en una finca de la zona.

En ese momento se produjo un forcejeo entre los aduaneros y los ocupantes del jeep, que había sido alquilado a una rentadora del medio, circunstancias en que es herido el funcionario, sin precisar desde qué dirección y sin identificar a ninguno de los participantes del hecho.

Conducido a un centro asistencial y tras la revisación de rigor, no se determinó por parte de los facultativos la ubicación del proyectil, que se asegura es calibre 22.

Pese a la etapa presumarial que existe en torno a esta actuación aduanera, habría ocurrido lo mismo con la intervención del médico forense.

Lo cierto es que el proyectil no aparece en el cuerpo del funcionario y se continúa asegurando que es calibre 22.

A todo esto, consultado el jefe de Policía, inspector mayor Julián Rodríguez en torno al episodio, declinó realizar comentarios sobre las actuaciones judiciales, señalando en cambio que no existen personas detenidas hasta el momento y en relación a este confuso episodio.

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