WASHINGTON - El presidente George W. Bush afirmó hoy que la multiplicación de los atentados en Irak son una reacción a los éxitos alcanzados por Estados Unidos en el país.
"Cuanto más éxito tengamos en el terreno, mayor será la reacción de estos asesinos", afirmó el mandatario al recibir a su enviado especial a Irak, Paul Bremer.
Irak vivió hoy un sangriento inicio de Ramadán con cinco atentados en Bagdad que apuntaron casi en forma simultánea contra la sede del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y cuatro comisarías de policía iraquíes, en los que 43 personas murieron, según cifras obtenidas por la AFP.
Estos ataques se producen al día siguiente de disparos de cohetes contra el hotel Al-Rachid de Bagdad, donde se alojaba el número dos del Pentágono Paul Wolfowitz, como consecuencia de los cuales un soldado estadounidense murió y otras 17 personas resultaron heridas.
Desde que Bush declaró el 1 de mayo el fin de los principales combates, murieron 112 soldados estadounidenses en Irak.
"Este gobierno está decidido a responder al llamado de los iraquíes que quieren vivir en una sociedad en la que sus hijos puedan ir a la escuela, en el que puedan tener un buen sistema de salud y vivir en paz. Está en el interés de Estados Unidos que surja un Irak pacífico y no desviaremos nuestros esfuerzos para alcanzar este objetivo", subrayó el mandatario.
Bush estaba acompañado de Bremer, de su secretario de Defensa Donald Rumsfeld, de su consejera para la Seguridad Nacional Condoleezza Rice, de Richard Myers, jefe del estado mayor conjunto y del jefe del comando central (Centcom) John Abizaid.
Fiel a la estrategia adoptada por su administración semanas atrás, Bush contrapone sistemáticamente los progresos logrados en Irak a la resistencia cada vez más decidida que encuentra en el país.
"Hemos discutido sobre los éxitos alcanzados en la conferencia de donantes, del hecho de que la comunidad internacional se reúne para ayudar a construir un Irak libre. Queremos agradecer al mundo por su voluntad de responder y de ayudar", dijo Bush sobre los compromisos de otorgamiento de fondos por un monto de 13.000 millones de dólares logrados en Madrid.
Pero esta ayuda parece de parte de Washington más difícil de obtener que lo previsto, ya que las dos ramas del Congreso reunidas no han aprobado aún el suplemento presupuestario de 87.000 millones de dólares pedido por Bush, de los cuales 20.000 millones serían destinados a la reconstrucción de Irak y Afganistán.
El Senado principalmente, quiere transformar en préstamos casi la mitad de la ayuda -unos 10.000 millones de dólares- en lugar de donaciones, como desea el presidente.
"Estados Unidos debe dar su ayuda para la reconstrucción en forma de donaciones", repitió Bush el lunes, agregando que "las condiciones que pesan sobre los iraquíes deben ser limitadas".
El jefe de presupuesto de la Casa Blanca, Joshua Bolten, indicó la semana pasada que Bush podría oponer su veto a una ley que incluyera préstamos, pero el portavoz de la presidencia Scott McClellan señaló este lunes, que se trata solamente de una recomendación de "sus principales consejeros", aunque rehusó precisar si el presidente la aceptaría en caso de que la enmienda del Senado sea aprobada por el Congreso.
AFP