Kobe Bryant entre la gloria y el infierno

| Hoy es el Nº 1 de la NBA, probable sucesor de Michael Jordan.Pero sobre su futuro pende una denuncia por violación

LUIS ROUX

Estaba llamado a grandes cosas. Kobe Bryant debía permanecer en el recuerdo de los entusiastas del básquetbol como uno de los maestros del deporte. Sus sueños se fueron cumpliendo con una fluidez maravillosa. Quería jugar en la NBA y lo logró sin pasar por la Universidad; era fanático de los Los Angeles Lakers, a partir de su admiración por Magic Johnson, y comenzó su carrera en ese equipo. Codiciaba el anillo de campeón y a los 23 años ya lo había obtenido tres veces.

Participó en el Juego de las Estrellas, que enfrenta a los mejores equipos del Este y el Oeste de la liga, desde su segunda temporada como profesional, con tan solo 18 años de edad. Ganó el concurso de hundidas con una destreza espectacular, cuando todavía era un adolescente. Es el jugador más joven en haber convertido 10 mil tantos. Michael Jordan ni siquiera soñaba con tanta gloria a los 24 años, la edad que tiene Kobe hoy.

Esta iba a ser la temporada de Bryant. El año pasado llegó a su marca más alta en puntos por partido, 30 y fracción; batió el récord histórico de cantidad de triples en un partido (12) y el de triples en intentos consecutivos (9). Había mejorado en rebotes y asistencias, su defensa era cada vez más aguerrida y empezaba a adquirir la madurez de un líder, con destellos de magia cada vez más frecuentes. Su nombre se empezó a escuchar con fuerza a la hora de elegir un sucesor de Jordan, el más grande. Para este año, además, Los Angeles Lakers logró reunir un equipo de estrellas escandaloso.

Su salud es envidiable. La temporada pasada participó en todos los partidos (82) que se disputaron entre noviembre y abril. Sin embargo, para que todo fuera perfecto, decidió que se realizaría una intervención quirúrgica en su rodilla con tiempo suficiente para recuperarse antes del inicio de la temporada. Kobe se encaminó a Vail, Colorado, donde estaba la clínica Steadman Hawkins, pocas semanas después de finalizar los playoffs.

PRESUNTO VIOLADOR. A partir de entonces todo comenzó a derrumbarse. El 6 de julio la noticia cayó como un hachazo invisible en el pecho de los amantes del básquetbol: Kobe había sido acusado de violación en Colorado y había pagado una fianza de 25 mil dólares para permanecer el libertad. El hecho había ocurrido el 30 de junio en el Lodge & Spa en Cordillera, cerca de Edwards, Colorado, donde se hospedaba Bryant. La supuesta víctima era una empleada de 19 años.

Con el correr de los días se empezó a ventilar una serie de supuestas evidencias en su contra y se fijó una audiencia preliminar para el 9 de octubre, en la cual se decidiría si el caso merecía ir a juicio o no.

Bryant dudó y luego decidió admitir que tuvo relaciones sexuales con su acusadora pero que éstas fueron de mutuo acuerdo. Eso le costó un anillo millonario en dólares de regalo a su esposa como pedido de disculpas.

Las pruebas de la fiscalía se empezaron a "filtrar" a la prensa: se hablaba de fotografías que mostraban las heridas de la supuesta víctima, similares a las que se producen mediante una violación.

El juez negó a la defensa obtener el testimonio de la supuesta víctima, divulgar su identidad y su imagen, así como usar los registros médicos y psiquiátricos. Entre tanto, siguieron las filtraciones de la fiscalía y se supo que había sangre de tipo compatible con la víctima en una prenda de Bryant.

Para complicar más las cosas, el 18 de setiembre, el suizo Patrick Garber, un profesor de educación física de 31 años, fue arrestado en California, acusado de haberse ofrecido para asesinar a la acusadora de Bryant.

CONTRATAQUE. En la audiencia preliminar del 9 de octubre la defensa contraatacó, aduciendo que también se había encontrado semen de un hombre blanco en las prendas que presentó la supuesta víctima para avalar la acusación, que ésta había ejercido el acto sexual con tres hombres distintos en los últimos tres días, que también se habían encontrado pelos en la pelvis de la mujer que no eran negros sino que pertenecían a un hombre de origen caucásico, que las heridas bien podían ser producto de sus excesos y que la fiscalía había omitido referirse a evidencias que demostraban que no había elementos para llevar adelante el caso.

No obstante, el juez decidió que las evidencias eran suficientes y que habría juicio. A partir de entonces se tejió la posibilidad de que Bryant intentara un arreglo extrajudicial con la supuesta víctima, aunque para ello debía declararse culpable, y la NBA lo sancionaría, como ha hecho con otros jugadores por faltas mucho menores.

La decisión de Bryant fue declararse inocente en la próxima audiencia del 10 de noviembre. El juicio comenzará en mayo, tiempo de playoffs de la NBA.

Si el astro de Los Angeles Lakers es encontrado culpable, deberá purgar una pena de entre 4 años a cadena perpetua.

El caso será protagonista durante toda la temporada. El asedio de los medios y la hostilidad en las canchas rivales son circunstancias que están descontadas. En el país del espectáculo, el básquetbol pasará a segundo plano hasta que se dilucide el caso Bryant.

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