Por Ceibal Regules, enviado en Australia
SYDNEY
Los Teros enfrentan mañana a Georgia, el único rival que de acuerdo a los antecedentes podría estar a su alcance en la ronda clasificatoria de la Copa del Mundo actualmente en disputa.
Los celestes con varios meses de anticipación se prepararon física y técnicamente para librar duros enfrentamientos con rivales de mayor poderío, sabiendo que Sudáfrica, Samoa e Inglaterra eran prácticamente inalcanzables, pero en cuanto a Georgia todo ha hecho suponer que la paridad sea posible. La sorpresa fue el rendimiento alcanzado por este equipo ante un Sudáfrica desconocido, carente de combatividad y que tan solo hizo pesar, para triunfar, una mayor experiencia, mientras que el rival luchó bien, se movilizó con soltura e ideas claras y por sobre todo mostró una combinación acertada de combatividad y aptitudes físicas.
Ante ellos los Teros buscarán la forma de retomar sus actuaciones del año anterior, cuando clasificaron al superar a Canadá, Estados Unidos y Chile.
Será muy difícil un triunfo, pero no puede descartarse. Los progresos del equipo de Georgia son claros, porque llegan apoyados por una infraestructura deportiva francesa que los preparó, asistió y además les prometió posteriores acercamientos al rugby profesional de aquel país.
En Uruguay estarán todos, incluido Juan Carlos Bado el fuerte segunda línea.
El acto de entregar las camisetas a los jugadores que estarán inscriptos en la planilla del encuentro ante Georgia se cumplió ayer de mañana en el hotel donde está la delegación.
HERIDOS. Los Pumas no lograron concretar sus aspiraciones de alcanzar los octavos de final de la Copa del Mundo 2003, luego de la derrota sufrida por una mínima diferencia de 16 a 15 ante Irlanda. El encuentro fue luchado con poca creatividad y para sorpresa de todos sin que nuestros vecinos mostraran rebeldía o que sus técnicos ordenaran variante en la integración que les posibilitara superar la diferencia.