ANTONIO ALVAREZ
¿Patria es donde a uno le dan de comer? Lo único seguro en esta enunciación políticamente incorrecta, y cada vez más pronunciada, es que aquel concepto griego ha cambiado bastante con los avatares políticos y sociales del último siglo.
España ya era una meca desde hace al menos 30 años, pero luego de los controles de seguridad tras los atentados terroristas en Estados Unidos, las similitudes culturales han inclinado la balanza hacia la "Madre Patria", que a decir verdad ha tenido que amamantar más hijos de los que hubiera imaginado .
También es cierto que España es un destino apetecible para el uruguayo en la mala. Ofrece un país moderno con aires de liderazgo, pero al mismo tiempo tiene las pausas y el gusto por la buena vida de los latinos.
Conquistar España no es asunto sencillo. El vicepresidente de la Casa Uruguay Madrid "José Artigas", Daniel Bilinis, advierte duros momentos si no se toman las previsiones del caso. Cree pasado el año 2004 traerá consigo una nueva ola de uruguayos a España, atraídos por la entrada en vigor de la nueva ley de extranjería, la cual permitirá permanecer durante 90 días con un visado especial para buscar trabajo.
"Creemos que esta ola será aun mayor que las anteriores. La pregunta es qué pasará luego de de los 90 días si la persona no consigue trabajo, porque las condiciones de control serán más duras", asegura el directivo de la asociación civil.
Bilinis, un ingeniero de sistemas de 49 años, advierte que una buena parte de quienes llegaron en el último aluvión han vivido experiencias límite y bastante más apreturas de las que ya pasaban en Uruguay.
"Aconsejamos que vengan solos y que consigan toda la información que puedan antes de viajar", pide Bilinis.
Cuando le piden una anécdota, recuerda una ocurrida días antes de embarcarse hacia Montevideo: "se trata de una familia de Solymar que vendió su casa para venir. Pedían 25 mil pero al final, apurados, aceptaron los 7 mil que les ofrecían. Poco después estaban durmiendo en la Plaza del Sol, una de las zonas más turísticas de Madrid, con dos niños de 4 y 7 años".
PUERTA ENTORNADA. Para viajar a España desde Uruguay no se necesita visa. Pero últimamente los vuelos que llevan uruguayos son vistos de reojo en el Aeropuerto de Barajas. A nadie se le escapa que la creciente demanda de pasajes no se debe a la efervescencia que despierta la Puerta del Sol .
Quienes piensan a España con la intención de quedarse como ilegales deberían desistir en principio de hacerlo. Pero en caso de optar por correr el riesgo deben tener claro que el control migratorio puede deparar alguna sorpresa desagradable.
Aunque la Policía Migratoria en todos los países del mundo asegura que los controles son "aleatorios", es decir regidos por el azar, cualquier viajero sabe que en los aeropuertos la pinta no es lo de menos.
Una persona vestida en forma humilde o con una caja de herramientas en la mano, tiene menos posibilidades de pasar como turista. En caso de duda, las autoridades españolas están en condiciones de inspeccionar las pertenencias e inclusive a separarlo de inmediato de la fila para interrogarlo. Y en caso de considerar que las respuestas no son satisfactorias, lo pueden deportar en ese mismo momento.
"Es bastante común ver que separan a los jefes de familia y los deportan. Y mientras arreglan el regreso con alguna aerolínea, le avisan al resto de la familia, dándoles la opción de quedarse o regresar con él", afirma Bilinis. "Es una práctica cruel", agrega.
Si se traspusieran esas barreras, hay una cadena de registros que permiten saber dónde podría estar cualquier extranjero en territorio español. Casi siempre, los inmigrantes legales se registran en los municipios de residencia. También lo hacen muchos ilegales, porque empadronarse posibilita también acceder a atención de salud gratuita, entre otros beneficios. A tal efecto es necesario que lo presente algún amigo español o inclusive es común que lo hagan los dueños de pensiones donde estos se alojan. Es una forma de hacer responsable a alguien más por la suerte del ilegal, dice Bilinis.
Este es un registro que se encuentra en red con la Policía, por lo cual encontrar un individuo es cuestión de minutos. A partir de la nueva ley habrá otros mecanismos de búsqueda ya que las aerolíneas estarán obligadas a pasar a las autoridades día a día los nombres de los pasajeros que no han hecho opción del boleto de regreso.
CHOQUE CULTURAL. A pesar de que uruguayos y españoles están hermanados por muchos lazos históricos y hasta genéticos, el choque cultural es fuerte por las asimetrías económicas y de vida. La discriminación con los inmigrantes es un hecho corriente y no solo con los uruguayos que es una colectividad relativamente pequeña, por ejemplo, frente a los 350 mil ecuatorianos o un número similar de colombianos.
Bilinis dice que el 8 por ciento de desocupación —tasa baja para Uruguay, pero alta en la UE— ha incrementado ese roce entre los naturales y los residentes, aun teniendo papeles en regla.
El techo es lo más complicado. Un alquiler de un apartamento con dormitorio cuesta no menos de 600 dólares. Quien no tiene aval bancario deberá abonar tres meses adelantados. Y como a los que menos pueden las cosas les salen más caras, un cuarto de pensión puede valer en el centro de Madrid 400 dólares mensuales.
Tener un auto y un celular no son lujos. Son parte de la ropa del aspirante a español, dice Bilinis. Un vehículo usado de los ’90 cuesta 1.500 dólares y podría ser indispensable para conseguir ciertos trabajos. "En los restoranes piden que los camareros tengan auto por los horarios y las distancias. Tener un auto es fácil. Además hay empresas que se encargan de financiártelo. Inclusive hay algunas especializadas en darle crédito a los ilegales", informa.
De todos modos, la situación de los salarios en los últimos seis meses viene en caída libre, en parte porque España dejó de recibir los subsidios de la UE para políticas de empleo en las franjas laborales de menores ingresos
Antes que en la sociedad española en general, el tema primero se reflejó a nivel de los inmigrantes. Hasta seis meses atrás, estos oscilaban promedialmente entre 1.200 y los 1.500 euros, pero en poco tiempo las ofertas cayeron a menos de 800. Ahora bastante común que se ofrezcan trabajos por 500 euros, un dinero relativamente interesante para el Uruguay, pero no para Madrid.
Los salarios bajos también trajeron la precarización de los contratos. En los últimos meses ha sido frecuente que uruguayos hayan recibido ofertas de trabajo con contratos por hora. "Muchos compatriotas han sido despedidos después de 20 años de trabajo. En el área gastronómica, por ejemplo, ahora prefieren tomar a un peruano por mucho menos dinero respecto a lo que se le pagaba a un rioplatense. Es una práctica que lamentablemente adoptaron también algunos uruguayos, dueños de restoranes en España", explica.
Estudios de la Unión Europea estiman que un turista en Madrid debe llevar en su billetera 80 dólares diarios para gastar. Es lo que se le pedirá a cualquier uruguayo que intente ingresar en calidad de tal. En caso contrario, se le exigirá un documento que acredite tarjetas de crédito, cuenta bancaria y una reserva de hotel. En la mayoría de los casos esto es imposible por obvias razones.
En tal caso se recomienda llevar una carta de recomendación de un ciudadano español que se haga cargo de sus expensas durante la estadía. La carta deberá estar firmada por un notario español y la misma tendrá que ser enviada a Uruguay para que el viajero la porte consigo en el momento crucial: la auténtica frontera del inmigrante, una línea divisoria entre la incertidumbre y un final feliz.
El pedido de visas creció más de 25% en el 2003
A finales del año 2003, más de 4 mil uruguayos habrán solicitado visa en el Consulado de España, según informó Hermógenes López, Cónsul Adjunto en Uruguay. La cifra supone un aumento de 25 por ciento respecto a la tramitación del documento en el año anterior.
Dado que los uruguayos no necesitan visa para viajar a España, la gran mayoría de los trámites se deben a solicitudes de trabajo o estudios, o a reagrupamientos familiares. En este último caso se trata de pedidos de residencia de esposos e hijos de ciudadanos españoles.
El Cónsul Adjunto explicó que más allá de los anuncios que se han realizado sobre las nuevas visas para búsqueda de empleo, las mismas se encuentran sujetas a la aprobación política de la nueva Ley de Extranjería, que también habilitaría a los nietos de españoles a gestionar la nacionalidad, previa residencia legal por dos años. "La residencia definitiva se deberá pedir ante un juez, quien tendrá voluntad discrecional para otorgarla", afirmó el cónsul.
López dijo que la ley migratoria está a estudio del Senado y se encuentra en este momento en un período de enmiendas y correcciones, aunque se estima que en el mes de enero sería aprobada y entraría en vigencia de manera inmediata.
Respecto al nuevo visado de trabajo, el funcionario diplomático dijo que el trámite beneficiará a aquellos que finalmente encuentren trabajo, dado que de esta manera se ahorrarán el viaje de regreso a Montevideo para tramitar la residencia definitiva, algo que hoy es imprescindible. "Hoy a los 90 días hay que regresar de todos modos. Se trata de evitar el doble trámite", explica López.
El Tratado de 1870 sirve de jurisprudencia
En un sorpresivo giro, la Justicia ha hecho lugar al petitorio de tres uruguayos ilegales para permanecer en territorio español en virtud de un Tratado de Amistad suscrito por los gobiernos de Uruguay y España en el año 1870.
Estos fallos que beneficiaron a los detenidos podrían sembrar jurisprudencia ante futuros intentos de deportación de compatriotas, dijo Bilinis.
Hasta el momento se creía que dicho tratado fue derogado por un acuerdo de cooperación firmado por el presidente Luis Alberto Lacalle a principios de los años 90.
Para Bilinis se trata de una "luz de esperanza, dado que en España los dos partidos políticos mayoritarios —el Partido Popular y el Partido Socialista— ya tienen un acuerdo básico para aprobar la nueva Ley de Extranjería.
"Algunos creen que este viaje lo paga la Embajada de España"
El ingeniero Daniel Bilinis llegó a Madrid hace un año. A los 25 días consiguió trabajo. Lo ayudaron cuatro factores: su formación universitaria, las exoneraciones fiscales a empresas que tomen mayores de 40, una experiencia anterior como inmigrante en Buenos Aires y un pasaporte griego obtenido gracias a su padre.
De todos modos, algo le dice que es inmigrante: en la planilla de trabajo figura como telefonista cuando en realidad es administrador de una empresa de maquinaria panificadora. "Y tengo que considerarme un privilegiado. Tuve suerte", asegura Bilinis, tras sus primeros meses como vicepresidente de la Casa Uruguay-Madrid.
—¿Usted es consciente que a muchos uruguayos no les gusta escuchar lo que usted tiene para decir?
—Lo tengo claro, pero lo digo igual. Me encantaría decir que todo está bárbaro, pero no es así. El otro día estuve en radio El Espectador y recibí muchos mails de residentes en España confirmando muchas de las cosas. Y por supuesto recibí otros diciendo que este viaje mío fue pagado por la Embajada de España.
—¿Qué función cumple la Casa Uruguay-Madrid?
—Es una institución que nuclea a unos 500 uruguayos. Tenemos una institución muy activa pero modesta. Allí organizamos encuentros, exhibimos videos los días viernes, tenemos una sala de Internet, una biblioteca y una escuelita apoyada por dos maestras y una psicóloga. Todos trabajamos en forma totalmente honoraria. Organizamos recitales, campeonatos de truco, comidas y prestamos toda la ayuda que podemos a los uruguayos que andan por allá.
— ¿Qué tipo de ayuda?
—No podemos ayudar todo lo que quisiéramos. Para que se vean las dificultades, diré que de los diez directivos, cuatro están desempleados. La institución se mantiene con una colaboración de 3 euros, que no todos pueden pagar. Ante el pedido, por lo general lo que hacemos es juntar víveres y ayuda para cualquier uruguayo que venga hasta nosotros. Lamentablemente no podemos darles alojamiento porque la sede no lo permite, ni podríamos alojar a todos aquellos que lo precisan.
—¿Cómo es la relación con la Embajada de Uruguay?
—Hace un tiempo era más distante. Pero últimamente ha mejorado mucho. Gracias a ellos muchos uruguayos saben que existimos. Y hace menos de un mes conseguimos la revalidación de la libreta de conducir. En el caso de la amateur se cambia una por otra. Y en la profesional hay que dar una prueba. Era una vieja aspiración de la colonia uruguaya en España. Hasta entonces estábamos expuestos a manejar en negro y las multas allá son altísimas.
—Hay otras asociaciones de uruguayos. ¿Por qué?
—No podría responder la pregunta con certeza. Hay tres asociaciones y la verdad es que si estamos separados es por una razón muy uruguaya: problemas de política partidaria que a 14 mil kilómetros no deberían dividirnos.