Mujer valiente

SIN el pañuelo islámico sobre el pelo, ni el "chador" que oculta el rostro, Shirin Ebadi apareció el domingo pasado ante las cámaras de televisión, que transmitían desde París al mundo entero, su imagen sonriente de ganadora del Nobel de la Paz.

Un premio que la tomó de sorpresa, según dijo y no es de extrañar, puesto que compitió con 165 personas. Un número de candidatos sin precedentes. Entre ellos se hallaban nada menos que el Papa, quien cumple este año 25 años de admirable pontificado; el apreciable ex presidente checo Vaclav Havel; el cubano Payá, un valiente que lucha por abrir el muro de la dominación castrista, al promover un referéndum en pos de elecciones abiertas, junto a otros algo intempestivos, como el flamante presidente Lula, de Brasil.

Shirin quiere decir dulce en persa, pero a la mujer que porta ese nombre, se la reconoce más por otras cualidades que por su dulzura. Durante 25 años ha desarrollado una activa militancia en pos de los derechos humanos de hombres, niños y mujeres, en su tierra natal. En un Irán que dio un enorme salto al pasado, al caer en manos de gobiernos de corte religioso fundamentalista.

LA revolución que derrocó a la dictadura del Sha, apoyada de diversa manera por occidente y en especial por Estados Unidos, en su deseo de combatir las tiranías y entronizar los valores democráticos, produjo como resultado una dolorosa ironía. El Sha había comenzado a liberalizar el régimen y a modernizar las costumbres. La galardonada de hoy, justamente se recibió en esos tiempos, de abogada en la Universidad de Teherán y luego se convirtió en la primer jueza de la nación. Pero el enfrentamiento del Sha con los "mullahs", los líderes religiosos a quienes intentó cercenarles su poder, fue un factor clave en la gestación de la revuelta y su posterior caída. La asunción del Ayatolla Komeini, internó a los iraníes en el túnel del tiempo. Se impusieron férreas normas de conducta que segregan a las mujeres, las cuales son tratadas como seres inferiores. A la vez, se persigue a la gente que denuncia los abusos en contra de los derechos humanos y la libertad de expresión

La Dra. Edabi, una mujer de 56 años, casada y madre de dos hijas veinteañeras, licenciada en derecho en su país y en París, tuvo que renunciar a la magistratura porque los "mullah" consideran que las mujeres no son aptas para esa responsabilidad. Sin embargo, aunque seguramente cubiertos sus negros cabellos, para no ser atacada por los "pasdaran", los guardianes que golpean a las féminas que osan no taparse, Shirin Edabi desde entonces no ha cejado en su lucha, a través de su accionar como profesora y abogada.

HA tomado los casos considerados peligrosos, esos en que otros profesionales han preferido no inmiscuirse. Por ejemplo, la defensa de estudiantes de la Universidad de Teherán, que finalizó con varios muertos. También investigó asuntos de tinte político de alto riesgo, como el asesinato de intelectuales y opositores, ocurridos en 1998 y 1999, lo cual desembocó en su envío a la cárcel en el año 2000. Ella y otro letrado recibieron condenas de 5 años de prisión. A los 22 días salieron de la cárcel, pero les fue prohibido ejercer su profesión por el mismo lapso.

Si bien algunos de los elegidos por el jurado sueco no han parecido muy adecuados, la elección de esta mujer, que sin renegar de su fe musulmana, sino todo lo contrario, batalla para que disminuya la represión que se ejerce sobre el sexo femenino, donde una mujer necesita permiso de su marido para trabajar o ir de viaje y en los tribunales, su testimonio pesa la mitad que el del hombre, resulta acertada. A sus esfuerzos, acciones de riesgo y denuncias, realizadas con el objetivo de que la justicia y los derechos sean equitativos para todos, se les ha dado un reconocimiento internacional.

ESTE lauro de vasta proyección, tiene una especial trascendencia en momentos en que en el país se enfrentan con más firmeza que antes, reformistas y ultraconservadores, mientras lleva una señal de aliento no desdeñable a todos aquellos que no se resignan y procuran cambios en esa estructura patriarcal, que puedan desembocar en el rumbo de los principios democráticos.

Transparencia poco clara

El intendente Arana, con una alegría que desbordaba, dio a conocer un informe que elaboró "la Comisión de Transparencia (CATAM) de la comuna sobre la actuación de Mario Areán". Lo primero que dijo el Arq. Arana fue que él envió el informe en sobre cerrado al presidente del Frente Amplio Tabaré Vázquez. Ya con eso se empezó a oscurecer el panorama. ¿Por qué si le manda un informe en sobre cerrado a Vázquez, primero hace declaraciones a la prensa? Y por cierto que el informe deja en claro, según se informó por el propio Arana, que no todo fue transparente. Lo del Complejo Bahía y su funcionamiento ha sido cuestionado por la tal Comisión, cuya integración no ha sido dada a conocer. Y, precisamente, en ese Complejo funcionó un local nocturno, propiedad del señor Areán, secretario privado del Intendente en ese entonces, y fue posible que funcionara porque la Intendencia extendió permiso precario aun cuando no tenía habilitación final.

Y el informe establece que los trámites que se realizaron para poner en marcha al Complejo no fueron correctos y en algunos casos se registraron "irregularidades". Nada lo del ojo. Por lo que no se sabe bien si la risa del Arq. Arana era porque entendía que su amigo y ex secretario quedaba fuera de crítica o, acaso, era de nervios por semejante informe de su propia comuna.

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