En lugar de hablar de otros tantos temas del acontecer argentino, merece la pena destacar una iniciativa de la Academia Argentina de Letras, publicada en el diario La Nación. La prestigiosa institución acaba de enviarle una carta al Comité Federal de Radiodifusión (Comfer), con severas apreciaciones hacia el órgano de contralor.
El disparador es la lógica preocupación que les provoca el lenguaje chabacano y soez que se escucha a diario por televisión y radio, además de la procacidad de varios programas.
Una preocupación que no es exclusiva de los integrantes de la Academia, ya que a buena parte de la comunidad le escandaliza y desespera la deformación cultural, que de continuo se filtra a vista y paciencia de todo el mundo, con una perversa porfía.
En los considerandos, el Presidente resalta un problema doble, "porque no sólo se vulgariza la lengua, que es nuestra herencia cultural, sino que se empobrece con el argumento de que al público le gusta esa bajeza expresiva.
Pobreza que repercute en la democracia, porque un ciudadano que no puede expresarse, es cautivo de sus limitaciones y carece de matices y de precisión para comunicarse".
En la misiva le cuestiona al órgano de contralor, por no tomar las medidas del caso, para sancionar los excesos y ser rigurosos con el horario del menor. Sin embargo, en lo que va del año, los canales privados, Telefe, América, el 9 y el 13, llevan acumuladas multas por distintas infracciones, que suman 1 millón de pesos.
REACCION. El año pasado escribimos en esta misma columna sobre la reacción conjunta de tres Academias Nacionales, la de Letras, Educación y Periodismo, ante el avance de la vulgaridad, la continua destrucción del lenguaje, la exaltación de la violencia y la corrosión de los valores éticos y culturales que hoy se observan.
En aquel momento, se proyectó un video confeccionado por una Fundación, en base a un compendio de 30 minutos de duración, donde se veían y escuchaban un cúmulo de groserías, insultos, letras de canciones proponiendo la consumición de drogas o cometer delitos varios.
Los actos de violencia, de desnudos y sexo explícito, causaron un natural escándalo entre los asistentes a la jornada anual de "medios de educación y la televisión" y el episodio tuvo repercusión pública.
Sobre todo, porque el material era en base a lo que se exhibía en la televisión en horario de protección al menor.
Si bien en ese momento se habló de que se actualizaría el monto de las multas, que evidentemente no resultaban disuasorias, las cifras de este año muestran que no se ha avanzado mucho por este camino, ya que a las empresas parece que no les preocupa demasiado el ser morosas.
En un país donde el Estado es el primero en no cumplir con sus compromisos de deudas, no es de extrañar que haya poca cultura de pago a los acreedores. Por otro lado, esto también demuestra una notoria impotencia de las autoridades de contralor y mientras se siga haciendo mal uso por parte de los directivos y propietarios, de la libertad de expresión que felizmente caracteriza a las democracias, no es fácil neutralizar estos problemas.
FLAGELO. A pesar de ello no hay que bajar los brazos, porque a este flagelo del alimento envenenado para las mentes infantiles, hay que tratar de acotarlo como sea. Estudios realizados demuestran que los niños pasan más de cuatro horas al día frente al televisor. La pantalla chica es una presencia muy importante, lo mismo que los variados juegos de computadora, a menudo cargados de actos violentos.
Un estudio de la Universidad de Quilmes de hace unos años, mostró que se emiten en promedio 20 escenas violentas por hora.
Después de un año, cualquier chico habrá observado más de 20.000 episodios de este tipo, lo cual significa que entre los 4 y los 8 años de edad, habrá acumulado en su memoria visual, unas 85.000 acciones violentas.
Para proteger a los infantes de esta ponzoña, es crucial la actitud de los padres o quienes están a cargo, aunque ya se sabe que no es tan fácil de llevar a cabo. Depende de diversos factores, porque no todos los padres tienen la misma inquietud o el tiempo necesario para vigilar y controlar. Asimismo, herramientas como los sistemas electrónicos de bloqueo, deberían ser cada vez mejores y más utilizados.
Pero no sólo la violencia y los niños, son motivación principal de la nota de la Academia, sino el empobrecimiento del vocabulario de muchos comunicadores, así como la "increíble estrechez de la franja verbal de los diarios, la televisión y la literatura best seller, que ataca y destruye a nuestra lengua", al decir de Ivonne Bordelois, en su libro "La Palabra Amenazada".
En defensa de los valores del lenguaje, Pedro Barcia, su Presidente, ha hecho un buen aporte en esta cruzada, con la propuesta de creación de un Manual Español para la TV, que sirva para enseñar en las facultades de educación del país. Se trata de un problema que atañe a las dos orillas del Plata, al que no hay que ser indiferente.