CARLOS MONTAO
Cordón hizo vibrar a sus hinchas con una exposición fantástica. Derrotó a Malvín, conservó el tercer puesto y desplazó a su oponente al cuarto lugar.
Dictó cátedra de lo que es el arte defensivo. Con los atributos que expuso en ese renglón maniató y lo asfixió por completo al equipo azul. Sobre todo a partir de la mitad del tercer cuarto lo sacó de las casillas ofensivas y lo burló cada vez que atacó con gran porcentaje en la línea de libres, filtraciones en la llave y triples oportunos como los de Lazzaroni sobre el término de los 30’ y de Bonda en el último cuarto.
Cordón planteó una cerrada marca desde el inicio de la contienda y apeló a la transición rápida. Táctica inteligente habida cuenta que se trata de un equipo de bajo promedio de estatura y con desigual disponibilidad de figuras relevantes con respecto a su adversario
El local aguantó el trámite parejo pese a la infernal eficacia de Caneiro en triples y el peso de su pívot cerca del aro. Le resultó desgastante. Prueba de ello fue la cuarta falta de Rostán, que dejó el ractángulo a los 25’ y recién volvió a los 38’.
No hubo necesidad que reingresara. Malvín, en vez de elaborar jugadas pensadas para zafar y explotar el hacer de los grandes, se metió en el embudo cuando se posicionó en la llave contraria. Cordón de parabienes. Acentuó su rigor en la contención, forzó al enemigo continuamente al error y tras empatar en 70 puntos, siguió de largo con ventaja harto difícil de absorber. Los últimos 10 minutos los jugó casi en su totalidad con Rivero, Bonda, Solari, Lazzaroni y el cubano Amaro.
El local exhibió agilidad, técnica y un desparpajo llamativo de los juveniles, sin importarles las manos duras.