CHICAGO | Elbio Rodriguez Barilari
El histórico estadio Soldier Field de Chicago, donde esta noche se enfrentan la esperanzada selección mexicana dirigida por el argentino Lavolpe, y la "revolución fubolística" de Juan Ramón Carrasco, en su versión junior, acaba de pasar por una espectacular metamorfosis.
Un venezolano criado en Ecuador y graduado en Nueva York como arquitecto, está detrás del diseño de este nuevo Soldier Field, el escenario deportivo más moderno de EE.UU. Carlos Zapata, de 42 años de edad, fue uno más de las miles de personas que asistieron a la inauguración de la impresionante reforma realizada a un costo de 606 millones de dólares, en el estadio que se levanta junto al lago Michigan.
Escenario del mundial de fútbol de 1994 y cancha oficial de un mediocre equipo de football americano, los Osos de Chicago, así como del Chicago Fire, un muy buen equipo de "nuestro" fútbol (aquí lo denominan por el nombre más bien inexpresivo de "soccer"), el nuevo Soldier Field solamente conserva sus históricas columnas jónicas de 1924.
El resto fue demolido y adaptado a una bóveda de vidrio y acero considerada "atrevida y no convencional" por el alcalde Richard M. Daley.
"Miramos hacia el futuro sin olvidar el pasado", dijo en la ceremonia inaugural, donde se reconfirmó el nombre del estadio como un gran homenaje a los caídos en las guerras y veteranos de las fuerzas armadas.
En la entrada principal se instaló un Memorial para los veteranos, en una pared de granito de 75 metros de largo con forma de cascada y en el portón O se reinauguró una estatua del Doughboy del año 1936, en homenaje al soldado de infantería de la Primera Guerra Mundial.
Para Daley, éste es un estadio que "representa todo lo que es Chicago".
Zapata, uno de los autores del proyecto como integrante del estudio de arquitectos Wood-Zapata de Boston, dijo que "es un gran proyecto, para una gran ciudad".
Vestido informalmente para la ocasión, Zapata ocupó un lugar en la platea preparada para los invitados especiales a la ceremonia. Después, se mezcló con la multitud y salió a recorrer el estadio de 61.500 asientos, cuya renovación llevó más de un año y donde se utilizaron 13.000 toneladas de acero y 40.000 metros cúbicos de cemento.
En su opinión, el desafío mayor fue "repensar un estadio aprovechando la base histórica", pero al ser consultado sobre lo más destacado del diseño logrado para el Soldier Field, dijo que era el "ambiente íntimo" al haberse acercado las tribunas a la cancha. "Es todo cuestión de simetrías, muy difícil de explicar", dijo Zapata.
Entre las obras diseñadas por el estudio de Zapata se destacan una de las terminales del aeropuerto de Miami y el proyecto Xintiandi, que comprendió la restauración de dos cuadras del barrio histórico francés en la ciudad de Shanghai, en China.
El estadio cuenta además con nuevo sistema de iluminación, dos enormes pantallas de video ubicadas en las cabeceras sur y norte, que revivirán las jugadas más importantes, y un sistema de sonido con 640 parlantes de 500.000 watts de potencia.
El césped natural también ha sido renovado y posee un sistema de calentamiento anticongelante para el invierno, a prueba de bajas temperaturas.
Además de los asientos generales, se construyeron suites con capacidad de 12 a 40 personas que se arriendan a empresas y se amplió el estacionamiento con 2.500 plazas subterráneas. El Soldier Field también será escenario del Chicago Fire en partidos de la MLS.
En la ceremonia, la presidenta del directorio del distrito de parques de Chicago, la latina María Saldaña, destacó que los Osos de Chicago pagaron la tercera parte del costo de la renovación, y que se espera que el estadio genere anualmente una ganancia de 10 millones de dólares.
Del total invertido, 140 millones de dólares fueron contratos otorgados a empresas minoritarias y propiedad de mujeres, y otros 40 millones a empresas hispanas.
"Desafortunadamente es algo con lo que vamos a tener que vivir", dijo a la prensa John O’Connell, director de desarrollo del movimiento Amigos del Parque.
Para esta institución, que trató de detener judicialmente la obra y obligar a que el estadio volviera a su estado original, la obra es estéticamente un desastre.