El gran objetivo es dar seguridad a los ciudadanos. Se trata de una misión trascendente y de respuesta lo más rápida posible ante situaciones de violencia provocadas por la delincuencia, desde copamientos hasta rapiñas y arrebatos. El Servicio 911 de Emergencia Policial fue creado como un mecanismo de reacción con celeridad ante casos apremiantes que puede vivir cualquier ciudadano, en tiempos en los que la delincuencia tiene llamativa agresividad y ha crecido en su acción, amenazando a toda la sociedad.
El hecho de que las autoridades policiales puedan actuar con rapidez para defender a los ciudadanos y combatir a los delincuentes merece la aprobación de los habitantes de Montevideo, la zona del país más castigada por los delitos. Pero, si a eso se agrega que el Servicio 911 ha ampliado su acción, no sólo mediante el uso de modernos equipos de computación y sistemas de comunicaciones desplegados en uno de los pisos de la Jefatura de Policía de Montevideo, sino también con la participación de médicos y sicólogos, la sociedad debe sentirse reconfortada por contar con un dispositivo que atiende las 24 horas no sólo hechos delictivos, sino también otras situaciones de emergencia que pueden presentarse, por ejemplo, en el hogar ante accidentes o cuadros críticos que afecten la salud de las personas.
Sin duda, el Ministerio del Interior y la Jefatura de Policía de Montevideo han dado un nuevo significado a la política de seguridad ciudadana, ampliando sus alcances para atender diversidad de emergencias que surgen en la vida cotidiana.
En cada jornada se reciben unas 1.400 llamadas, de las cuales 500 son emergencias reales y 300 requieren una respuesta inmediata, lo que da la magnitud de la la labor que deben cumplir los funcionarios policiales en el Centro de Operaciones y los integrantes del Cuerpo de Radio Patrulla, que son los primeros en llegar y actuar.
En parte por el Servicio 911, así como por otras acciones que llevan a cabo las autoridades, una encuesta difundida por El País, muestra que los montevideanos se sienten más seguros, en la calles y al dejar sola su casa.
Por cierto, proteger a la ciudadanía plantea enormes desafíos. Uruguay perdió mucho en materia de seguridad, pero todo indica que se está en el buen camino.