EDWARD PION
Esto finalizó", cuentan que dijo Daniel Carreño cuando ingresó al vestuario tricolor. Aunque esas dos palabras no hicieron otra cosa que describir un sentimiento espiritual personal del entrenador, no caben dudas que están hechas bien a medida de lo que pasó ayer en el Torneo Clausura.
Se mire por donde se mire, anímica y futbolísticamente Nacional está en la lona. Para la tabla de posiciones del certamen, y las aspiraciones de pelearle el campeonato a su eterno rival recibió el golpe de nocáut por intermedio de un Bella Vista que supo aprovechar sus tiempos en el encuentro.
El papal fue práctico y efectivo desde los 25 segundos del período final, momento en el que recién comenzó a darse cuenta que podía sacar ventaja del hombre de más que tenía en la cancha. Ese zarpazo de Jorge Casanova para igualar el partido en un tanto —la apertura había sido concretada por Diego Scotti a los 41 minutos de juego— inició un cambio en el cotejo, el que fue solidificado por la terrible tarde que tuvo el panameño Julio César Dely Valdés a la hora de definir.
Claro que la hecatombe tricolor empezó mucho antes que Marcos Bassini entrara a la cancha para dar vuelta un resultado y concretar un triunfo por 3-2. La negra historia arrancó cuando Ignacio Bordad le contuvo un penal a Dely Valdés a los 32 minutos de juego y cuando Juan Albín recibió la tarjeta roja un minuto más tarde.
A partir de ahí, se veía que el partido iba a ser muy difícil de sacar adelante, aún incluso después del gol de Scotti. Esa sensación fue transmitida por las reiteradas complicaciones que tuvo el elenco de Carreño para progresar en la cancha.
Sin perjuicio del buen trabajo de Scotti y "OJ" en la mitad del terreno, la inferioridad numérica y la presión con la que juegan los tricolores anunciaban que la victoria pendía de un hilo.
Y así sucedió. Movieron en la segunda mitad y partido empatado. Trascartón, el panameño volvió a malograr una tremenda oportunidad para convertir cara a cara con Bordad.
Urgido por el triunfo, Carreño metió dos cambios para tratar de conseguir los tres puntos. La magia de Peralta, después de una gran combinación con Ferreira, hizo que los hinchas se ilusionaran. Pero hubo algo que los cambios no pudieron tapar: los huecos que quedaban en el fondo.
Bella Vista se prendió e hizo su negocio en cinco minutos. Bassini fue el encargado de aplicar, en dos oportunidades, los golpes que derrumbaron a Nacional.
"Esto finalizó", cuentan que dijo Carreño cuando llegó al vestuario. Todo hace indicar que su historia en Nacional continuará, pero tiene razón que el Clausura "ya fue".