"Quiero explicarle mi decisión a Paco"

| "Reconozco que tengo una deuda moral pendiente con Casal, no así con el Grupo"

SILVIA PEREZ

Hace un mes que Martín Del Campo está entrenando con la Tercera de Nacional. Es jugador libre y al volver de su frustrado pasaje por el fútbol argentino, decidió entrenar en su antiguo club: "lo considero mi casa, como a Wanderers, pero fui a Nacional por el pasado inmediato. Hablé con Daniel Enriquez, coordinador de las divisiones inferiores, y acepté la invitación de Wilmar Cabrera para entrenar con la Tercera. En ese momento la situación en Nacional no era la mejor, no se daban los resultados y yo no quería generar ningún tipo de presión. Yo tengo amigos, que juegan en mi puesto, como Benoit, y no quería causar ningún problema. Además, como venía de un parate, tenía que hacer un trabajo especial y en Primera con la cantidad de jugadores que hay, seguramente no me podían prestar la atención que necesitaba. Por otra parte, yo venía con un trabajo que me había ordenado el Prof. Esteban Gesto y tenía que pedírselo a los preparadores físicos y era como faltarles el respeto. En Tercera, en cambio, con el Prof. Gutiérrez no había problema. Fue una decisión mía, y creo que fue acertada".

PROBLEMAS. Su llegada al fútbol argentino fue conflictuada, quizás como él dice, porque no fue transferido por el Grupo Casal, que lo representaba en ese momento. Estuvo en Buenos Aires 7 meses y jugó poco. Salvo uno, jugó todos los partidos de la Copa Libertadores y en el campeonato local disputó cuatro y en otros tres estuvo en el banco: "en total jugué 7 de 18 partidos. Tuve pocas oportunidades y cuando las tuve no rendí lo que tenía que haber rendido, pero es difícil jugar un partido cada mes y medio. De todos modos, traje cosas positivas, como un concepto de grupo que nunca había visto, que superó todo lo que había vivido antes. Y amigos, como por ejemplo Andrés D’Alessandro, con quienes me sigo hablando. Y el cariño de la gente, que por el sólo antecedente de otros uruguayos, como Enzo Francescoli, me demostraron su aprecio muchas veces. Pero cuando llegué encontré un ambiente muy distinto al uruguayo. Llegué desprotegido, quizás producto de la vía por la cual llegué. Fui por medio de un contratista uruguayo que trabaja en Brasil. Fue extraño que un uruguayo llegara a River y no lo hiciera por intermedio del Grupo Casal. Antes de irme hablé con la gente del Grupo, pero la decisión la tomé yo".

CUARTO. Según aseguró Del Campo, sus problemas con el Grupo habían comenzado mucho antes. Concretamente, antes de la Copa Teresa Herrera del año pasado: "como Carreño no me tenía en cuenta hablé con ellos. Les expliqué mi situación: casi no había jugado en la primera parte del año y no era un jugador con el que el técnico se identificara. Les pedí que me prestaran a algún equipo cercano a Uruguay. Les dije que no me quería quedar en Nacional donde me estaba desvalorizando y lo peor es que ya no me sentía bien. Me sentía triste. Me dijeron que era complicado por el momento del año y que no había ninguna propuesta para mí. Yo les expliqué que no podía esperar. Después de eso, estuve a un paso de no viajar a la Teresa Herrera, pero al final se me incluyó en la lista. Luego Carreño me dio la oportunidad de mostrarme en la Copa y creo que la aproveché. En ese momento, surgió una posibilidad de ir al Rayo Vallecano, pero por motivos que nunca conocí, la transferencia se frustró. Esa, al menos, fue la respuesta que tuve de la gente del Grupo. Me dijeron que debía volver a ser titular para que surgiera otra posibilidad, pero yo les respondí que cuando lo había sido y había brillado, no había tenido oportunidad de salir, que en mis mejores momentos no me habían sacado. Después que se cayó lo del Rayo estuve dos meses sin jugar ni un minuto en Nacional, y eso me terminó de matar. No integraba el plantel y era la cuarta opción detrás de Varela, Scotti y Méndez. No jugaba ni en el medio local ni a nivel internacional. Lo peor fue en un partido contra Cerro, en ese momento había 9 jugadores afectados a la selección y hubo que subir a varios juveniles de Tercera para completar el banco de suplentes. Yo estuve en el banco pero no entré, ¡ni siquiera faltando 9 titulares! Eso me dio la pauta de como eran las cosas".

FINALES. Aunque el año pasado fue muy difícil para Del Campo, terminó de buena manera. Pudo volver al equipo y terminó siendo campeón uruguayo una vez más. "Era lo que quería. Yo le había dicho a Daniel (Carreño) y a la prensa, que desde el 98 había estado siempre en las finales y por suerte, terminé un año que no había sido bueno, como quería, siendo campeón uruguayo otra vez. Conseguí demostrarle al técnico que podía jugar, que tenía un lugar, o que me lo podía ganar. Son cosas que pasan en todos los ordenes de la vida, no se puede tener afinidad con todo el mundo. Más en el fútbol y en un grupo. Cuando un técnico tiene sus jugadores, hay que ganarse un lugar a rendimiento".

LIBRE. A principios de este año, y a pesar de haber sido campeón uruguayo con Nacional en el 98, 2000, 2001 y 2002, Del Campo sintió que su ciclo en filas tricolores había terminado. Volvió a reunirse con la gente del Grupo Casal: "hablé sobre mis expectativas. Había cumplido un ciclo y creía que era un buen momento para irme, siendo tricampeón. Me dijeron que no tenían nada concreto. Les manifesté que, como era jugador libre, si aparecía una posibilidad concreta que me interesase, económica y deportivamente, la iba a aceptar. Y fue lo que hice cuando me fui a River. Consideré que era el momento, más despues, del año que había tenido. Cuando no se juega no se puede aspirar a mucho. Me dijeron que pensara bien las cosas antes de hacerlas. Les dije que estaba muy agradecido por la confianza que habían depositado en mí, pero que no podía seguir esperando por mi futuro y por el de mi familia. Basta con recordar las veces en que estuve por irme, pero nunca se dio. Reconozco que tengo una deuda moral pendiente con ‘Paco’ Casal, no así con el Grupo. En el 99, cuando me compraron en el paquete, pensé que tocaba el cielo con las manos. Ser de ‘Paco’ y que él hubiese depositado un dinero por uno, es lo que todos sueñan. Pero pasaron 4 años y no sólo no toqué el cielo, sino que fue complicado. Es mi experiencia personal. Quise hablar con ‘Paco’, pero no pude llegar a él. El tiene el mayor de mis respetos. Es un ser humano que se hizo de la nada y triunfó a base de esfuerzo, de honestidad y de humildad. Yo nunca tuve problemas con ‘Paco’. Voy a seguir intentando hablar con él. Quiero explicarle el porqué de mi decisión. Darle mi versión de las cosas".

"No tengo equipo y se me hace difícil conseguirlo"

Del Campo es consciente que cuando aceptó la propuesta de otro contratista, se estaba cerrando muchas puertas, "sabía lo que me esperaba, pero fue algo meditado. Sabía que me tenía que olvidar de la selección y que me iba a costar volver a jugar en Uruguay. Era consciente que mi decisión iba a crear malestar, pero me gustan las cosas claras. Trato de ser honesto conmigo mismo y con los demás. Hoy no tengo equipo y se me hace difícil conseguirlo, a pesar de que gané todo con Nacional, pero apoyo la cabeza en la almohada y duermo tranquilo. Puedo estar amargado porque no juego, pero tengo paz interior. Pensé en retomar los estudios de medicina, pero todavía no quiero cerrar la puerta del fútbol".

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