JOSE MARIA BELLO
Para Lorenzo Carrabs iba a ser un viernes más del año 1970, pero no lo fue. De mañana, como siempre, concurrió al liceo No. 20 de Malvín y cuando estaba en plena clase le llegó la noticia: "Lorenzo te llamaron de Danubio; dijeron que tenés que concentrar con el primero", le informó la maestra y desde ese entonces cambió su vida. Pasó a ser el "arquero niño", como lo bautizaron.
—¿Qué recordás de esa época?
—Todo, hay cosas que no se olvidan, como el debut en el estadio frente a Nacional que había salido el miércoles anterior campeón de América. Jugaban Manga, Ancheta, Masnik, Ubiñas, etc. y nosotros le ganamos 2 a 1. Yo iba al liceo, tenía 16 años y ese fue el gran salto.
—Ahora, como técnico alterno de Danubio y entrenador de arqueros, tuviste la oportunidad de ver debutar a un arquero, joven, aunque no tanto como cuando lo hiciste vos.
—Sí, pero ahora es más difícil, sobre todo para los arqueros. Cuando yo debuté, en la defensa tenía hombres de mucha trayectoria como Gerardo Rodríguez, el "Toto" Giménez, Carlos Cabrera, Nil Chagas. Estabas protegido. Si te tocaba un rival, era bravo para ellos. Ahora debutar en un equipo joven como es éste de Danubio, se hace más complicado.
—¿Cuál es la mayor virtud de Etulain?
—Que es un gran profesional. He tenido la suerte de tener como entrenadores a Raúl Bentancor y a Ricardo Zamora, que fue quien me subió a Primera, que me enseñaron que si no se trabaja no se puede jugar y por más que seas suplente tenés que estar preparado y Etulain lo estaba. Acá el titular es Barbat y cuando llegamos nosotros, le dijimos tanto a Etulain como a Hernández, que son los otros dos arqueros suplentes, que tenían que estar prontos para jugar en cualquier momento y en esta oportunidad el que lo estaba era Etulain y lo demostró.
—¿Qué le pediste?
—Poca cosa. Tranquilidad no le podía pedir porque tenía para regalar. Le dije que saliera, porque creo que en este fútbol un arquero que se haga respetar saliendo, que no hay muchos, hace la diferencia. Y lo hizo. También le dije que, como sucedió, iban a querer llevarlo por delante, que se defendiera, que si tenía que pegarle un piñazo a alguien —con pelota— en la nuca para hacerse respetar lo hiciera, porque a él le iban a pegar mucho y no me equivoqué. Son las reglas de juego, el trabajo del arquero es ese y el que se caliente pierde.
—Actualmente hay una polémica entre algunos que dicen si Munúa no juega no hay que citarlo a la selección porque le faltará arco y Carrasco que dice lo contrario. ¿Qué opinás?
—Que tiene razón Carrasco. Si un golero es serio y responsable como Munúa, y además está en Europa, no pasa nada que no juegue, porque entrena como nadie, enfrenta a los titulares que practican a muerte y eso lo lleva a que siempre esté en forma. Con Etulain pasa lo mismo, sino no hubiera jugado el otro día.
El "arquero niño" pertenece al ayer. Igual que Etulain, debutó contra un grande en el Estadio. Pero no quedó en el pasado. Ahora enseña. No es casual que un alumno suyo haya vuelto a repetir la misma historia 32 años más tarde.
El maestro. "Lo de pegarle con los puños empezó en Argentina, porque la pelota que usan allá viborea mucho".
DEBATE
Ultimamente se ha planteado el debate en torno a la moda de los arqueros que no retienen la pelota, sino que le pegan con los puños; hay quienes sostienen que ese estilo, es peligroso, mientras que otros, por el contrario, dicen que esa es la mejor manera de evitar dificultades.
MODA
Para Lorenzo Carrabs, "esta moda comenzó en Argentina y tiene su fundamento en que la pelota que utilizan allá es muy embromada, viborea mucho y se hace muy complicado agarrarla. La que usamos nosotros es algo mejor, pero si se moja, también se hace muy difícil de agarrar".
CONSEJO
En cuanto a qué es mejor Carrabs sostuvo que "yo a los muchachos les pido que siempre intenten agarrar la pelota y si no lo hacen no me gusta. Ahora, también digo que no soy tonto y que en un partido la cosa es diferente y si no se puede agarrarla, hay que pegarle".
ERROR
Carrabs sentenció: "dicen que los goleros tienen por costumbre pegarle hacia el medio, donde es más peligroso y no es así. ¿Qué más quiere que poder pegarle a los laterales? Pero no está solo y la cosa es pegarle un piñazo para sacarla, vaya donde vaya. Lo importante es sacarla".
El alumno. "Es fácil verla de afuera, pero estando en el arco, quiero ver cuántos se animan a agarrarla".
CAMBIOS
Michael Etulain, opina sobre el tema de si las pelotas aéreas hay que agarrarlas o es preferible restarla con los puños, en forma muy similar a la de Carrabs: "lo que sucede es que la pelota ha ido cambiando y no sólo con el tiempo, sino ahora mismo; cuando jugamos por la Copa Sudamericana lo hicimos con un balón de diferente marca al que jugamos acá y era muy diferente a éste. Creo también que la técnica que utilizan ahora los jugadores es diferente a la de antes, ni mejor ni peor, diferente, y todo influye a la hora de tomar la decisión de agarrarla o pegarle".
HORMIGAS
Etulain reafirmó su pensamiento diciendo que "es fácil verla de afuera, pero estando en el arco, y ver que la pelota viene como un camino de hormigas, te la regalo, quiero ver cuántos se animan a agarrarla. A veces, en esos casos, es mejor pegarle con los puños y alejarla".
PIAZO
El alumno se refirió a las enseñanzas que imparte el maestro en forma diaria, revelando que "Lorenzo nos dice que dentro de lo posible la agarremos, pero que no nos regalemos y si está para pegarle un piñazo que le entremos lo más duro posible, para no dejarla cerca del arco".