Hipotecó todo

Jorge Da Silveira

Nacional no jugó bien en este segundo semestre. Pero consiguió resultados importantes la semana pasada que llevaron a pensar que podían ayudar a la confianza del equipo y a conseguir su funcionamiento colectivo en las dos funciones. Peñarol había perdido dos puntos ante Bella Vista y con la decisión de Bengoechea de no jugar más anunciaba la vuelta a los problemas internos. Una victoria ante Fénix metería presión.

Todo se tiró por la borda el sábado, cuando se perdió mucho más que tres puntos ante Fénix, ya que además de cortar la racha de buenos resultados se reiteraron errores de jugadores que no justifican la titularidad y fueron expulsados Machado y Valdés. En el caso de Machado se complica aun más el panorama, porque esta tarjeta roja directa muy bien sacada por Larrionda se suma a la denuncia por agresión hecha por Olivier Viera.

Pero es evidente que Carreño no encontró el equipo y que está lejos de conseguirlo. En el costado izquierdo de la zaga nadie satisfizo. Dadomo fue quien más chances tuvo y nunca respondió. Lo peor es su falta de confianza para encarar y desbordar. Lo mejor suyo siempre fue el aporte ofensivo. No desborda y siempre busca hacia el medio. Gravita poco en la marca. La Luz y Wesley poco aportaron. El equipo está rengo, solo crea por derecha, lo que lo hace previsible y con poca sorpresa. En el medio el técnico parece empecinado en colocar a Eguren como volante central, lo que perjudica al equipo. La ansiedad del volante le lleva a correr mucho y mal, lo que desordena al equipo en marca, le hace perder muchos balones y lo deja mal parado para enfrentar los contragolpes rivales. Hasta contagió a O.J. Morales, quien por lo general es un relojito y hoy se ve impreciso, individualista, perturbado. Menos mal que el sábado volvió Méndez, lejos el mejor, quien ordenó bastante la zona y creó juego como nadie. Con Benoit fueron los únicos que generaron peligro en el tiempo inicial pues Guerrero no acertó nunca en ese lapso. Por tanto el balón casi no llegó a Dely. Se mejoró en el complemento pero no alcanzó, sobre todo después del desatino de Machado que liquidó el partido en un minuto.

Es indudable que Nacional siente tantas ausencias, con más razón debe acertarse lo más posible, buscar soluciones inteligentes y racionales, sin caprichos, que atiendan aspectos técnico-tácticos y fundamentalmente sicológicos. Debe recuperarse la mística ganadora y el respeto de los rivales. En ocho fechas se perdieron diez puntos. Si a eso se suma lo mal que se juega, parece realista preparar un equipo para jugar las finales del Uruguayo, que será la última oportunidad para el técnico y este plantel, que llevaban 9 puntos en la tabla anual después del clásico del Apertura.

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