Los líos de siempre

| Distintas consecuencias judiciales para las grescas memorables del fútbol uruguayo

CESAR BIANCHI

En su momento (noviembre de 2000) a los jugadores de Peñarol los metieron presos toda una noche y otros pasaron diez días en la cárcel. Yo creo que la ley tiene que ser pareja para todos. (...) Los jugadores de Nacional y Liverpool están afuera y los de Peñarol, en su momento, estuvieron presos", dijo José Luis Chilavert el pasado martes y despertó la polémica.

El jueves 25 pasado el juez Gustavo Mirabal, a instancias de la fiscal Elsa Machado, archivó el caso de los incidentes producidos cuando terminó el partido entre Nacional y Liverpool en Belvedere, por considerar que no se había producido riña (dado que deben participar tres o más en una pelea colectiva, y consideraron que eran dos y los demás separaban).

Las declaraciones del veterano arquero paraguayo —algo mal informado en primera instancia— también invitan a un repaso de algunas grescas entre futbolistas uruguayos dentro de un escenario deportivo, y sus dispares dictámenes en el ámbito judicial.

Chilavert se refirió al recordado clásico del 26 de noviembre de 2000 por el Torneo Clausura, que luego de terminar 1-1 se degeneró en una pelea generalizada dado el cruce de advertencias y dedos acusadores, en un clima "caldeado". Todos recuerdan la participación del entonces técnico de Peñarol, Julio Ribas, o las brazadas de Richard "Chengue" Morales.

El juez en lo penal Pablo Eguren hizo una denuncia de oficio y más de una decena de futbolistas sumados al técnico aurinegro quedaron detenidos esa misma noche y por 10 días. La Justicia determinó que Alejandro Lembo (Nacional) y el brasileño Cafú (Peñarol) fueran procesados sin prisión, y que los tricolores Vanzini, Regueiro y Richard Morales así como los mirasoles Martín García, De Souza, Cesaro, Darío Rodríguez, De los Santos y Elduayen fueran procesados con prisión por riña, al igual que Ribas.

Cabe apuntar que aquella noche "la ley" fue "pareja" para ambos bandos, si bien el más perjudicado fue Peñarol, por tener más deportistas encarcelados. También vale mencionar la celeridad con la que actuó de oficio el magistrado Eguren, extremo que también le valió sus críticas.

Los aficionados aurinegros y tricolores vieron la pelea por TV, pero muchos no llegaron a apreciar la que se suscitó entre jugadores de los mismos equipos en marzo de 1960 o en la trifulca de "bolsos" y "manyas" de 30 años después. No había transmisión en directo por TV.

HISTORIAS. El domingo 20 de marzo de 1960 unas 75.000 personas presenciaron el clásico que definió al campeón Uruguayo de 1959. Ganó Peñarol 2 a 0 con goles de Luis Cubilla y el argentino Linazza, de penal, sobre el final. Tras la apertura del tanteador, en el minuto 78, se suscitó una pelea "entre casi todos los jugadores", según dijo El País.

El árbitro Pablo Vaga no advirtió quién comenzó la reyerta, porque al darse vuelta para señalar el centro del campo vio cómo se pegaban los futbolistas. Finalmente expulsó a ocho jugadores: Collazo, Ruben González, Walter Gómez y "El Chongo" Escalada de Nacional, y a los aurinegros Luis Borges, William Martínez, Aguerre y el cordobés Hohberg. El partido (primer clásico del ecuatoriano Pedro Spencer) estuvo suspendido 10 minutos.

Según comentó al otro día el memorable periodista Davy (Dionisio Vera) en El País, "todo terminó en una encerrona en la seccional correspondiente".

30 DESPUES. El viernes 20 de abril de 1990 El País tituló: "Clásico terminó en batalla campal, hay 31 detenidos. ¡Bochorno en el fútbol a 50 días del Mundial!". Dieciocho de esos 31 detenidos fueron citados a declarar ante el juez en lo penal Carlos Nario. Hubo autos dañados a la salida del Estadio, al igual que camionetas policiales, vidrios rotos de comercios y varios heridos.

A los 37 del segundo tiempo, Enrique Peña le entró muy duro al juvenil Gabriel Cedrés y varios aurinegros se le acercaron a increparlo. El árbitro Eduardo Dluniewsky expulsó a Peña, y de ahí en más el caos. A falta de cinco minutos para terminar el encuentro clásico (0-0), el árbitro expulsó a todos los jugadores con excepción de Jorge Seré y Venancio Ramos, ambos de Nacional.

El mencionado Peña y Obdulio Trasante por Peñarol fueron los jugadores emblemas de aquel tristemente célebre espectáculo.

No pararon de sonar los teléfonos en el Parlamento para que se legislara en pos de erradicar la violencia en escenarios deportivos y el gobierno exigió a la Comisión Nacional de Educación Física (CNEF) que investigara los incidentes para tomar sanciones.

El lunes 23 todos los jugadores de ambos planteles más la terna arbitral fueron a declarar. El magistrado en lo penal de 14o. turno decidió procesar sin prisión por el delito de riña a 16 jugadores (ocho por equipo).

DE LA "B". El año pasado el juez Rolando Vomero procesó por riña sin prisión a los jugadores de Miramar Misiones, Adrián Speranza y Rafael Bermúdez, y a los de Sud América, Sergio Zeballos, Ruben Rodríguez y Christian Alvarez, luego de una pelea colectiva cuando los "cebritas" pretendían dedicarse a festejar el ascenso a Primera (14/12/2002).

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