Afirmación que descolocó al Frente en el referéndum

| El reconocimiento del líder del Frente Amplio provocó un indisimulado regocijo en los partidos Colorado y Nacional

ALVARO GIZ

El presidente del Frente Amplio, Tabaré Vázquez, abrió esta semana un flanco en la línea argumental de los impulsores de la derogación de la ley que permite la asociación de Ancap con otras petroleras, al admitir públicamente que la norma no implica la venta del ente, tal como se ha afirmado insistentemente desde filas de su propia fuerza política. Pero además, el dirigente provocó que legisladores y sindicalistas afines a la coalición de izquierda, salieran a contradecir públicamente sus afirmaciones.

A su vez, el reconocimiento de Vázquez provocó un indisimulado regocijo en filas blancas y coloradas, que vieron en las afirmaciones del dirigente una oportunidad para mellar la postura de quienes promueven la derogación de la norma.

Durante una gira por Rocha, Vázquez manifestó el jueves que "jamás" dijo "que se vendiera" Ancap a partir de la ley de asociación de la empresa pública, y por ende reclamó que "no se desvíe" el debate central que sintetizó en una frase: "La ley es mala y por eso la queremos derogar".

La afirmación de Vázquez surgió cuando un periodista le preguntó dónde aparece la palabra "venta" en el texto de la ley de Ancap. El dirigente respondió que "eso no lo estamos discutiendo nosotros; yo jamás dije que se vendiera. No queremos que se desvíe la discusión del punto que planteamos, y es que esta ley es mala y por eso queremos de- rogarla".

"Este gobierno nos defraudó; por eso el 7 de diciembre vamos a votar contra la ley (de Ancap), porque a este gobierno no le podemos creer y no le podemos dar una herramienta que nos termi-ne destrozando más de lo que estamos".

La definición de Vázquez respondió a una interrogante que días atrás le había lanzado públicamente el titular del Directorio del Partido Nacional, Luis Alberto Lacalle, quien cuestionó la omisión del conductor frentista al avanzar la campaña de cara al referéndum del 7 de diciembre.

Al conocer los dichos de Vázquez, Lacalle fue el primer dirigente en querer remarcar el giro argumental de Vázquez.

Indicó que le parecía "un gesto de sinceridad" que "el jefe de la campaña contra la ley reconozca que Ancap no se vende", pero advirtió que quienes "escribieron y firmaron en las paredes, como el Partido Comunista y el Movimiento de Participación Popular" ahora "lo menos que pueden hacer es dirigirse a la población y decir que estaban equivocados" o "que se trataba de una estratagema o un engaño".

Lacalle dijo que "despejada esta incógnita" y ya que Vázquez "señala que está contra la ley porque la misma es mala", se podría "ahora sí debatir sobre lo bueno y malo que tiene la ley", enfatizó.

Pero no solo comunistas y radicales habían afirmado que la ley implica una venta del ente. Esta semana, el senador socialista Reinaldo Gargano dijo en un debate con el vicepresidente Luis Hierro que "privatizar por 30 años es vender" el ente y su colega, el senador encuentrista, Rodolfo Nin Novoa, afirmó que la ley "es una privatización soterrada".

Y aún después de los dichos de Vázquez surgieron otras voces disonantes. El viernes, en San José, el senador tupamaro Eleuterio Fernández Huidobro, tomó distancia del líder de la izquierda. "Ah, yo discrepo con esas afirmaciones del compañero Tabaré Vázquez, yo creo que Ancap se vende", respondió, cuando fue consultado sobre el asunto. Casi lo mismo afirmó el también senador tupamaro José Mujica: "Aunque el papelito no lo diga, en la práctica, con la ley, Ancap se vende".

Además, el viernes por la noche, en la inauguración del congreso del Partido Comunista, quienes subieron al estrado hablaron de "privatización disfrazada" y aseguraron que se entregará la gestión de la sociedad a una multinacional.

Tampoco se quedaron callados los dirigentes del sindicato de funcionarios de Ancap. Su presidente, Hugo de Mello, dijo que "la apreciación de Tabaré Vázquez corre por cuenta de Tabaré Vázquez".

"Si se entrega por 30 años la principal empresa industrial del país, si la mayoría de la dirección será de una multinacional privada, es obvio que se está entregando el patrimonio nacional", agregó.

Con sus afirmaciones, Vázquez descolocó a los principales dirigentes de la izquierda pero también pudo palpar hasta qué punto algunos conceptos están enraizados en el pensamiento de su colectividad y las dificultades que podría enfrentar un gobierno bajo su dirección en caso de que quisiera imponer cambios —aunque fuera mínimos— en la estructura del Estado.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar