Según el informe publicado hoy por el Fondo Monetario Internacional, En Uruguay, el éxito del canje de la deuda ha contribuido a aliviar las necesidades financieras a corto plazo y mejorar el perfil de deuda del país, pero persisten los desafíos en el sector bancario y el fiscal, en especial la necesidad de controlar el gasto para cumplir los objetivos de superávit primario.
En sus perspectivas para América Latina, el Fondo rebajó las previsiones de crecimiento que se reducen a un 1,1 por ciento para este año y a un 3,6 por ciento para el próximo, con una caída del 0,4 y el 0,6 por ciento, respectivamente.
Estas cifras se incluyen en el informe anual del FMI Perspectivas Económicas Mundiales , que publicó hoy, con ocasión de la Asamblea del Fondo y el Banco Mundial que se celebrará en Dubai los próximos 23 y 24 de septiembre.
Según el informe, la actividad económica en América Latina parece que se está estabilizando y la confianza externa en la región, en particular en Brasil, ha mejorado de manera notable .
Sin embargo, matiza, la recuperación sigue siendo frágil y, dado que varios países padecen incertidumbre política y problemas significativos de deuda, la región sigue siendo vulnerable a un cambio en la confianza de los mercados financieros.
La recuperación económica de la zona, tras una contracción del 0,1 por ciento en 2002, se debe en parte, según la institución multilateral, al crecimiento de las exportaciones y a un aumento del apetito en el extranjero por las inversiones de riesgo.
Pero esta recuperación sigue siendo frágil y para protegerse, alerta el informe, América Latina debe poner en marcha reformas estructurales -en especial el recorte de la deuda pública- que hagan a la región más resistente a las crisis económicas.
En países como Argentina, el nivel de deuda pública ronda el 150 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB), mientras que en Brasil supera el 75 por ciento y en Uruguay alcanza el 100 por ciento, según los datos del informe.
El Fondo también recomienda fortalecer los sistemas bancarios y la autonomía de los bancos centrales para rebajar la inflación, así como reformas en los sectores laboral, judicial y comercial, y medidas para mejorar la justicia social y la eficiencia del gobierno.
Argentina está recuperando la actividad económica desde un punto muy bajo y los indicadores de mercado permanecen estables. El crecimiento de este país será del 5,5 por ciento para este año y del 4 por ciento para el próximo, según las previsiones del FMI.
Sin embargo, esta economía sigue vulnerable a factores como finanzas públicas insostenibles, falta de progresos a la hora de hacer frente a bancos débiles, un alto nivel de deuda empresarial, persistentes incertidumbres legales y una pobreza muy extendida .
Brasil ha visto cómo los progresos políticos han contribuido a fortalecer la confianza. Sin embargo, el crecimiento económico sigue siendo débil y el país es aún vulnerable a un cambio en la actitud de los mercados, dada su dependencia de financiación externa para el pago de su deuda.
La disciplina fiscal sigue siendo básica para mantener la confianza, especialmente la adherencia al objetivo del 4,5 por ciento de superávit primario para este año y a medio plazo , señala el Fondo, que prevé para este país un crecimiento del 1,5 para este año y del 3 por ciento para el que viene.
Un caso más dramático es el de Venezuela, donde se espera que el PIB real -descontado el efecto de la inflación- caiga en un 17 por ciento este año, lo que acumulado al descenso del año pasado elevaría la reducción al 26 por ciento en dos años.
En Colombia, el programa para reducir la deuda pública -de casi el 60 por ciento del PIB- y reformas en el sistema de pensiones y sanidad pública serán esenciales para un mayor crecimiento y una rebaja de la inflación.
La incertidumbre política en Perú subraya la necesidad de mantener una posición de reservas (de moneda extranjera) adecuada . Acotar la vulnerabilidad fiscal y bancaria es básico tanto en ese país como en Ecuador, considera el Fondo.
En México, la recuperación ganará velocidad en el segundo semestre del año, de modo paralelo a la de Estados Unidos, y el país debería aprovechar la oportunidad creada por las elecciones a la Cámara Baja del pasado julio para poner en marcha reformas estructurales.
En Chile, la política monetaria debería seguir centrándose en los objetivos de inflación, considera el Fondo, que advierte del posible riesgo que representan las elevadas necesidades financieras externas del sector privado.
EFE