EL PAIS cumple hoy 85 años de vida. La fecha obliga a la pausa, a alejar por un instante la mirada de lo que ocurre en el mundo, reflexionar y detenernos a pensar en nosotros. ¿Qué es El País?
El País es su historia, es su presente y es un futuro cargado de aspiraciones.
El País es aquel admirable arresto juvenil de tres quijotes, unidos por férreos ideales y enorme corazón nacionalista que un 14 de setiembre de 1918 permitieron que el primer ejemplar saliera a la calle con el compromiso de que "claro y franco es el camino que debemos seguir". El País es el cuarto joven que, a poco de caminar, se les unió para que aquella empresa quimérica fuera realidad, fuerte y sólida que asegurara la atalaya de combate. El País es, entonces, Leonel Aguirre, Washington Beltrán, Eduardo Rodríguez Larreta y Carlos Scheck, y El País es —desde aquellos lejanos 85 años— un diario, una voz, el eco de un pueblo.
MUY pronto los oscuros crespones del luto tiñeron sus páginas como testimonio de coraje, honor y dignidad. Pero fue como si las letras, entintadas de sangre, renovaran la determinación de luchar por la Patria y por el Partido. La intransigencia en su compromiso agregó otras muescas de incertidumbre, cuando —años más tarde— los censores quisieron acallar su voz y se abrió el penoso camino del destierro y, en el paroxismo de la impotencia, se utilizó la asfixia económica como instrumento de mordaza.
El País es la lucha contra el franquismo que silencia la incipiente República en España. Es el enemigo declarado del fascismo y el nazismo que buscan imponer sus ideas en el suelo hollado por las botas de sus ejércitos. Es el amigo de los Aliados, que se alzan para defender el mundo de la voracidad de los sangrientos conquistadores.
Planta bandera y enfrenta al comunismo, el último gran destello totalitario que amenazó a la civilización el siglo pasado. Ataca su despotismo, su insolencia, sus excesos y sus propósitos expansionistas, que arrojaron a los pueblos a dementes aventuras, cuyos facturas aún hoy se están pagando. Denuncia la mentira de las tiranías que pretenden obrar en nombre de una democracia "auténtica", o en la espera de una democracia perfecta pero eternamente futura, obligadas a justificarse en nombre de la misma moral que violan.
EL Pais es la sapiencia en temas económicos de Daniel Rodríguez Larreta, el señorío inclaudicable de Martín y Aureliano Aguirre, la creatividad permanente de Carlos Eugenio Scheck, la cátedra política de Washington Beltrán, muertos insignes que supieron honrar a sus antecesores y marcaron rumbos propios en la mejor historia de los diarios y el periodismo. Son los centenares o miles de personas que pasaron por nuestra casa y dejaron su impronta, su sudor y su talento.
TAMBIEN somos el presente, que tiene mucho de ese pasado que nos enorgullece y nos obliga. Seguimos con un rumbo nunca alterado con objetivos claros, incuestionables. Una prédica fiel a la causa del hombre, que nació libre para vivir en libertad y solo la democracia puede asegurarle ese derecho.
El País es una tribuna abierta en la lucha contra el terrorismo internacional, ese flagelo que explotó de la mano del siglo XXI y que tantas vidas ha costado ya.
MAS que nunca consustanciados con los problemas del pueblo, nuestros lectores. Enfrentados a la más difícil situación económica que se recuerde, las distintas secciones del diario reflejan los vaivenes de la crisis y desde esta página editorial se opina con independencia y criterio sobre las medidas del gobierno y las actitudes de los actores políticos.
Con el Partido Nacional, que el pasado miércoles 10 de setiembre, en ocasión de cumplirse un nuevo aniversario de la caída del General Aparicio Saravia lanzó la conmemoración del Año Saravista, que se cerrará el 10 de setiembre próximo cuando se cumplan los 100 años de su muerte. "Su historia —decía nuestro editorial del jueves 11— tan pródiga en heroísmo, en grandeza, en generosidad, ha sido a lo largo de la marcha del país, más allá de todas las encrucijadas, una afirmación permanente de que ‘se puede’, cuando los brazos aparecen cansados y los ánimos encogidos".
Que el homenaje al jefe inmortal sea clarinada que anuncie el triunfo del Partido Nacional —unido— en las elecciones del año que viene.
EN cuanto al futuro no vamos a caer en la soberbia de pretender adelantarlo. Eso genera falsas expectativas y apareja equivocaciones. Solo podemos apuntar a nuestras intenciones.
Queremos que esa larga y permanente "complicidad" con nuestros lectores se mantenga y se robustezca. Ellos son el principal motivo de nuestros desvelos y de nuestros esfuerzos y a su veredicto inapelable nos sometemos todos los días. Esperamos que continúe esta situación de privilegio en sus preferencias con que nos han ungido hace ya muchos años, porque ella es nuestra satisfacción y orgullo más grande.
Que seamos cada vez más el diario de todos los uruguayos. Que los integrantes de todas las colectividades políticas encuentren en nuestras páginas las expresiones y opiniones de sus dirigentes, siempre y cuando coincidamos en los básico: el respeto por el régimen democrático.
Esperamos, por último, mantener el camino que nos marcan nuestro mayores y que nuestras manos y las manos de nuestros hijos y de vuestros hijos sigan asidas con fervor al asta de estas banderas, que son la del hombre, la de la patria y la de la paz en el mundo.
Que Dios nos acompañe a todos muchos años más.