CANCUN - Los países en desarrollo han alzado su voz en la conferencia ministerial de la OMC en Cancún para rechazar que se les impongan negociaciones sobre nuevos temas como inversiones o que se les exija abrir sus mercados a los productos fuertemente subsidiados del mundo rico.
Escarmentados por haber aceptado en la anterior Ronda Uruguay (1986-1994) compromisos excesivamente onerosos en materia de liberalización comercial, sus gobiernos dicen no estar dispuestos esta vez a dejarse atropellar.
"Ahora somos más sabios. Hemos aprendido la lección", dijo la ministra de Comercio Internacional de Malasia, Rafidah Aziz, para explicar la negativa de países de distintos continentes a aceptar el lanzamiento aquí de negociaciones sobre inversiones, contratación pública, política de competencia o facilitación de contratación pública, como quieren europeos, japoneses o estadounidenses.
Con la seguridad del respaldo de un importante grupo de países, que van desde China, la India, Venezuela o Egipto hasta Zimbabwe, la ministra expresó el rechazo común a embarcarse esta semana aquí en negociaciones sobre esos nuevos temas conocidos como los de Singapur.
"Las negociaciones de agricultura comenzaron en 1987, estamos en 2003 y aún no se ha resuelto nada", dijo la ministra malaya.
Denuncian sobre todo que los países ricos les exijan abrir sus mercados a sus productos agrícolas mediante un drástico desarme arancelario mientras se permiten el lujo de conceder ayudas millonarias tanto internas como a las exportaciones y protegen los sectores que les interesan, como el algodón o el azúcar. EFE