Gerardo Müller García
Cuando esto escribo vengo del Cementerio de La Teja. Concurrí allí invitado por la Comisión designada por la Directiva del Club Nacional de Fútbol para rendir homenaje en la persona de los tres hermanos Céspedes, al primer triunfo de un seleccionado uruguayo sobre un seleccionado argentino de fútbol al cumplirse un siglo de su hazaña.
Esa hazaña del fútbol uruguayo, primera e irrepetible, fue lograda por un equipo integrado sólo por jugadores del Club Nacional de Fútbol ante la negativa del C.U.R.C.C. de ceder sus jugadores para integrar el seleccionado oriental.
La Comisión encargada de cumplir con los actos de recordación de aquel mojón de gloria en la historia del fútbol uruguayo designó al Dr. Hernán Navascués para que cumpliera con ese deber haciendo uso de la palabra en la tumba de los hermanos Céspedes.
Ya llevo oídas muchas oraciones, obras de elocuencia, razonamiento e ilustración, pronunciadas en público para recordar y así mover el ánimo de los oyentes hacia el agradecimiento y el afecto.
El conocimiento profundo que de nuestra historia, en la que incluyo también la de nuestro fútbol, tiene el Dr. Navascués y su buena forma de contarla, hicieron que sus palabras constituyeran una ejemplar narración e interpretación de aquellos hechos hazañosos que en 1903 protagonizara un puñado de jóvenes orientales.
Pienso que es bueno que la gente, en especial los jóvenes, conozcan la significación y el valor de aquella aventura juvenil.
Por eso, desde este rincón futbolero exhorto al Dr. Navascués a que traslade al papel la lección de historia que dictó en el Cementerio de La Teja.
Para su divulgación le ofrecemos nuestro espacio en esta hoja, que a no dudarlo, nunca habrá sido mejor empleado.